Llegué al taller de Sandrine en el 9º arrondissement con el corazón latiendo fuerte. Tardé un poco. Ella me miró con ese sonrisa salvaje, conquistadora. ‘¡Desnúdate y ponte esto!’, ordenó. Culotte de pijama, camiseta con ‘Gruñón’. ¿Por qué Gruñón? No soy gruñón. O sí. Luego el máscara: bonete, barbas. Nain. El tema era Blancanieves. Nervios en el estómago. ¿Qué coño era esto? Leí el guion a toda prisa. Duchas blanca. Masturbarse y correrse sobre ella. Me empujó a la salita minúscula. Seis tíos más, disfrazados. Uno medía dos metros. Ridículo. Espera eterna. Sudor frío. Excitación mezclada con miedo. El corazón martilleaba. No hay vuelta atrás. Entramos farandeando: ‘¡Ei ho, ei ho, volvemos del curro!’. Blancanieves en su sillón. La reconocí al instante. Televisión todas las semanas. Bella, peinada, sin máscara falsa. Roba azul simple. Parecía más alta. Bailamos alrededor, gestos torpes, muecas. Ella se rio a carcajadas. Contagioso. Todos reímos. Voz de Sandrine: ‘¡Nains, en orden!’. Me coloqué junto a Timido. Prof empezó. Reverencia, beso en mano. La levantó. Desabrochó la cremallera. Roba al suelo. En azul lingerie. Tetas perfectas, apenas tapadas. Simplet quitó zapatos. Dormilón, una liga. Joyeux la otra, rozando muslo. Tramposo. Atchoum, el portaligas. Yo, el sujetador. Agrafe atascada. Manos temblorosas. Miedo al ridículo. Ambiente juguetón. Al fin, libres. Globos lechosos, pesados. Pezones marrones, erectos. Mi polla ya dura. Timido, la braguita. Coño rasurado, impecable. Gesticulamos más. Vi su culo: blanco, carnoso. Palpitaciones. Servilleta en suelo. Ella se tumba. Bajamos pantalones. Pollas al aire. Corazón en garganta. Deseo puro. Miedo delicioso.

Ronda lenta. Ella agarra cada polla con mano derecha. La mía: calor húmedo. Se endurece al instante. Paja breve. Todos pasamos. Nos masturbamos. Timido me pajea. Yo a él. Detalle extra para ella. Joyeux primero: chorro blanco. Dormilón sigue. Cadena rápida. Nosotros retrasados. Tomo mi verga. Bombeo fuerte. Último yo. Semen entre tetas, ya empapadas. Ella cubierta: cara, pechos, vientre, coño. Manos gluanosas. Extiende todo. Se lame dedos. Respiración agitada. Dedos en clítoris. Cyprine chorrea. Convulsiona. Grito bestial. Se levanta, envuelta en servilleta. Espera algo. Sandrine con teléfono. Llama: ‘¡Adivina qué hice!’. Cuenta todo. Tira servilleta. Pillos pezones. Se masturba de nuevo. Otro orgasmo, aullido. ‘¡Ducha y me voy! Gracias, champán para vosotros’. Simpática.

La Aproximación: Temblor ante lo desconocido

Bebimos. Adrenalina baja. Hipocresía revelada. Mañana, esa tía en tele, imagen pura. Yo, semen en su piel. Inocencia rota. Mundo nuevo: fantasmes locos, estrellas desnudas. Corazón aún acelerado. Sandrine cumpliría: me lo devolvería. Pero esto… primera vez así. Maladroitez excitante. Temblores. Eyaculación colectiva. Paso a adulto. Horizontes abiertos. Nervios convertidos en vicio. Nunca igual.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *