Era domingo. Llegué a la granja de Annie con dos botellas de sidra. El corazón me latía fuerte. Ella salió de la casa con un vestido ligero, solo abotonado por delante. Sin sujetador. Sombrero de paja, chancletas. Me imaginé si llevaba algo debajo. O nada. Me saltó casi al cuello. Tres besos. Su pecho rozó el mío. Me tomó de la mano. Directo a la cabreriza.

💸Conviértete en modelo webcamMás del 50 % de los ingresos · Pagos diarios · 60 M de visitas/díaSaber más →

Me explicó la nueva organización. Pero no escuchaba. Cada movimiento suyo abría el vestido. Carne apetecible. Piel suave. Cuando saltó una barrera, vi sus nalgas. Mi polla se endureció en el short. Hacía tiempo sin mujer. Ella notó mi bulto. Sonrió pícara. Se desabotonó uno más. Se acercó tanto que me rozó. El olor a heno, a cabras, a ella. Sudor mezclado con perfume rural.

La Aproximación: Tensión y Deseo Incontrolable

No aguanté. La agarré. La besé. Me paré a tiempo. Ella se puso de puntillas. Sus labios en los míos. Suave al principio. Luego lengua. ‘Por fin’, murmuró. Me besó de nuevo. Manos por todas partes. Ropa cayendo. Desnudos en una manta que había preparado al fondo. A salvo de los animales.

Sus pechos firmes. Pezones duros. Los chupé. Gemí. Ella jadeaba. Bajé la mano. Entre sus muslos. Húmeda. Caliente. Mi lengua allí. La exploré. Clítoris hinchado. La hice correrme. Gritó. Temblores. Apenas recuperada, me tumbó. Se empaló en mi verga. Fuerte. Arriba y abajo. Sus jugos chorreando. Se corrió otra vez. Me salí. Eyaculé en su vientre.

El Instante: Explosión de Sensaciones Nuevas

Calma. Abrazados. Silencio. Su estómago rugió. Limpió mi semen con un trapo. Pique-nique bajo el roble. Quesos suyos. Embutidos. Sidra fría. Hablamos. Futuro. Mismas ganas. Libertad. Solo prometimos cuidado con otros. Sin condón entre nosotros.

Segundo asalto en la mesa. Abrí su vestido. Boca en su coño. Dedos. Luego polla. La follé duro. Ella gritaba. Corrió varias veces. La dejé ir tras la ordeña. Una última follada rápida. Vacío. Satisfecho.

Esa primera vez rompió algo. Cuarenta años. Mundo visto. Pero esto era nuevo. Pueblo feminista. Mujer joven, fuerte. Rural. Mi polla en su cabreriza. Nervios previos. Latidos. Tensión. Ahora, huella indeleble. No inocencia perdida, sino horizontes abiertos. Vida plena. Ansias de más.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *