Mi primera vez en la cabreriza: el despertar con Annie

Era domingo. Llegué a la granja de Annie con dos botellas de sidra. El corazón me latía fuerte. Ella salió de la casa con un vestido ligero, solo abotonado por delante. Sin sujetador. Sombrero de paja, chancletas. Me imaginé si llevaba algo debajo. O nada. Me saltó casi al cuello. Tres besos. Su pecho rozó […]