Después de esa tarde loca, llamé a Camille para desahogarme. El corazón aún me martilleaba. ‘¿Qué piensas de nuestra tarde?’, le pregunté. ‘Deliciosamente agradable’, dijo ella. ‘Estas sensaciones nuevas me transportan. Mañana quiero más. ¡Hace dos días no sabíamos qué era una polla y hoy ya tenemos técnica!’ Reí, nerviosa. Recordaba su garganta tragando semen. ‘¿Te molestó engullir tanto?’, insistí. ‘Al contrario, adoro el jugo de chico. Sobre tu conchita laqueada fue prodigioso. Lamí tu raja limpia, recogí el yogur en mi lengua. Benjamin eyaculó abundante, lo tragué todo. ¿Y nuestro beso?’. ‘Claro, con saliva y semen de David, épico. Compartimos lo tuyo, pero tú te bebiste entero el de Benjamin’. No celos, solo ebriedad por ese sabor salado. Hablamos de los chicos reacios a probar semen. Benjamin lamió el de su mejilla. Mañana, gemelos. ¿Serán idénticas sus pollas? ‘Curioso ver si distinguimos’, dije. ‘Ganas de nuevas colas jugosas, pero duraderas’. Notamos gustos distintos. Divertido montar escenas con Alain. Fotos, videos. Vestirnos clase-sexy para striptease lento. Adoro ir sin bragas, riesgo constante. En la uni, ¡imagina si lo descubren! Sospecha deliciosa. Buenas noches, soñando lo ardiente.
A la mañana, ducha fresca. Elijo bragas: rosas pálidas, ceñidas, resaltan mi monte de Venus rasurado. Contorno perfecto de labios hinchados, raja central. Faldas traseras bombadas. Top. ¿Sostén? Sí, negro bajo vestido rojo largo, hasta tobillos. Silueta marcada, pechos redondos. Lista a las 13h, paseando impaciente. Llego al café. Stéphane con gemelos: altos, tímidos, gorditos sonrientes. Besos. Camille llega radiante: vestido verde, escote sutil, rodillas. Naturales, perfectas. Pedimos bebidas. Chico vecino: ‘¿Hoy llevas bragas?’. Risas generales. Rojo, sonrío. Audaz. ‘Ven a verificar’. Me levanto, voy a baños. Recuerdo: ayer estaba allí, atento. Entran ambos. ‘Mi amigo tímido quiere ver también’. Acepto, excitada. ‘Arrodillaos a cada lado’. Subo vestido lento. Salivazos. ¡Ta-ta-tan! Muestro bragas. Decepcionados, pero cachondos. ‘¿Raspada tu chatita?’, preguntan. ‘Desplazad la tela’. Bajamos bragas juntas. Monte liso. Se detienen, alabando. ‘Causa erecciones’. Corazón desbocado, humedad subiendo. Puerta abre: cuarentón entra. Relajo vestido, pero… ¿y si lo invita? Vuelvo a mostrar, posicionados.
La Aproximación
Verrou cliquetea. Sale, mira hipnotizado. Lavamanos torpe, ojos fijos en mi coñito expuesto. Sonrío, guiño. Me excita su edad, mirada hambrienta. Sale digno. Chicos babosos. Bajo telón, subo bragas. ‘¿Beso mano? Nínfa eterna’, dice galante. Probable paja nocturna soñándome. Beso mano, inclinado. Otro beso volado. ‘Esperad, ciao’. Vuelvo triunfante. Camille: ‘¡Cuéntame!’. Alto, para todos oigan. ‘Les mostré bragas, luego bajaron para ver raspado. El de camisa verde pilló mi conchita a rodillas’. Saludo, rojo él, bofetón esposa, huyen. Río, vache pero inocente. Sedienta, bebo. Ganas de exhibir crecen. Gemelos: Fabien, Jeremy. Historia, letras. Nos espiaron desde tejado, polla sobre mi sexo. ‘Mejor atrapados, hoy su turno’, dice Stéphane. ‘Sorpresas de Alain’. Nervios dulces, anticipación. Partimos a casa Alain. No hay vuelta atrás. Inocencia rota, horizontes abiertos.