Mi primera vez corrompiendo al cura en la iglesia

En la iglesia, el silencio pesaba como plomo. El incienso flotaba, pegajoso en el aire húmedo. Mi corazón latía desbocado, un tambor en el pecho. Tenía dieciocho años recién renovados, piel tersa, curvas que ardían bajo el hábito improvisado. El príncipe me había dado esta segunda juventud, y yo, su puta fiel, entraría en acción […]