Mi primera vez con él: la venganza que me abrió los ojos

Subí dos tramos de escaleras hasta mi pequeño estudio. El corazón me latía fuerte. Demasiado fuerte. Sabía que él vendría. La puerta entreabierta, como acordamos. Me coloqué frente a la mesa, con esa última hoja grande de resultados delante de mi monte. Mi marmota rousse, como me llamaban ellas. Nervios. Sudor en las palmas. ¿Y […]