Mi primera felación: nervios, boca caliente y el fin de mi inocencia en la cama
Era más de las dos de la mañana. Entré en casa exhausto. Ella me esperaba en el sofá, con un libro en las manos. Me serví un Get 27, el whisky que quema la garganta. Hablamos largo rato de Bukowski, de qué empuja a los escritores a vomitar sus almas en papel, de la última […]