Mi primera vez con la Diosa Ilsa: sumisión en el castillo medieval

En las mazmorras del castillo de Saint-Jean, el aire olía a hierro y sudor. Atado a la pared, con las muñecas en grilletes fríos, esperaba. Gautier y el joven temblaban a mi lado. Ilsa había ordenado nuestro traslado en carruaje, sus ojos clavados en mí toda la noche. Sabía que no había vuelta atrás. Mi […]