Mi primera vez a tres: la noche inolvidable con Gilberte en el hotel

En el pasillo del hotel de Limoges, el corazón me latía como un tambor. Tenía 45 años, divorciado, un cuerpo normalito. Martial, el viejo gordo soltero, y Gilberte, casada, entrada en años, con barriga redonda y cuello de toro. Esa noche, después de la cena, el vino nos soltó la lengua. Bromas sucias. Ella reía, […]