En la boutique de lencería, el corazón me latía desbocado. Sylvie y yo, solas en las cabinas, el espejo reflejando nuestra tensión. Habíamos comido juntas, risas nerviosas, miradas que quemaban. ‘¿Qué dijo Stéphane?’, pregunté. ‘Me ayudó a elegir la ropa’, respondió ella, ojos fijos en mi escote. El deseo flotaba, palpable. Entramos, la vendedora cierra la puerta. ‘Maginen a gusto’, dice. Elijo un sostén rojo para Sylvie, ella una camisola negra para mí. Nos miramos, piel erizada.

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Sylvie maldice, la cremallera atascada. Salgo a medias desnuda, mi vestido abierto. Me pongo detrás, rozo su espalda. Bajo la cremallera lento, suave. Sus pechos libres, pezones duros. Mis manos los acunan. Suspira, gira, me besa. Labios tiernos, largos. El pulso acelera. ¿Y la vendedora? Nos vio, sonrió. No hay vuelta atrás. Mi coño palpita, húmedo.

La Aproximación

Ella termina de desvestirme, mi vestido cae. Sus manos queman mi piel. Siento a Alicia detrás. ‘¿Le quito el sostén?’, pregunta melosa. Sylvie asiente. Ganchos sueltos, pechos al aire. Alicia arrodillada, baja mis bragas. Desnuda, Sylvie contra mí, tetas rozando, besos fieros. Manos en su culo, en su pelo. Alicia nos acaricia las nalgas. Inaudito. Grisant.

Alicia se desnuda. Roja, curvas de diosa, tetas enormes. Se toca, chupa dedos mojados. Nos dobla, dedos en nuestras rendijas juteuses. Gemidos. Nos corremos juntas, su jugo en mis manos. Quiero más. La tiro al suelo, devoro su coño lampiño, miel en mi lengua. Sylvie trae el vibrador. Me lo meto, placer doble.

El Instante

Sylvie cabalga su cara. Espejo muestra salopeadas: gritos, jugos. Nos tendemos. Yo en medio. Sylvie me mete dedos, tres. Alicia vibrador en su coño, luego en el mío. ‘Ahora tu culo’, susurra. Dedo, dos. Dolor-placer. Me follan duro. Orgasmos brutales. Limpio el jugo de Sylvie en sus labios.

Alicia monta Sylvie, coños chocando, chapoteo. Me toco viéndolas. Luego, las como: bocas en sus chorreantes conchas. ‘Chúpame fuerte’, ordena Alicia. Sylvie: ‘Lame todo’. Les froto tetas en clítoris, las hago mamar mi leche. A cuatro patas, nos dedeamos, besos, tetas prensadas. Gritos finales, cuerpos enredados.

Después, silencio. Besos suaves. Nos vestimos con la lencería. Sublimes. Pagamos, salimos. Corazón aún acelerado. Mi inocencia rota, mundo nuevo. Philippe esperará detalles, excitado. Pero esto, mi secreto visceral: primera vez con mujer, trío loco. Renacida, adicta al fuego femenino.

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