En la terraza soleada de la ciudad, después de clases, Fabien y Thomas me invitaron a un refresco. Mi corazón latía fuerte. Los había visto en la fac, rodeados de chicas, pero nunca me atreví. Ahora, sonreían, charlábamos. Sus voces cálidas, risas inteligentes. Me ruboricé pensando: ¿y si los dos? Pusefo. ‘¿Por qué no elegir? Toma los dos’, dijeron. Reí nerviosa. El pulso se aceleraba. Hacía dos meses sin sexo. Mi ex me dejó por celos. Vivía con mi tía bigota. ¿Podía asumir esto? Dos pollas. Inocencia rota. ‘Sí, me gusta el sexo’, admití. ‘¿A tres?’, preguntaron. Dudé medio segundo. Curiosidad ardía. ‘Pero discreción. Nada de sodomía, doble penetración ni corrida en boca’. Juraron. Caminamos al apartamento, brazos entrelazados. Exultaba. Nervios en el estómago, humedad entre piernas.
Entramos directo a la habitación. El gran lit esperaba. Entre ellos, inmóvil. Fabien delante, Thomas detrás. Manos lentas. Me quitaron sandalias, acariciando tobillos, pantorrillas, muslos. Temblores. Falda abajo. Dedos en mi monte de Venus, sobre el tanga rojo. Presiones. ‘¿Te gusta, zorrita?’, susurró Thomas. Palabra cruda me erizó. Brazos arriba, camiseta fuera. Sujetador cae. Pechos libres, firmes. Thomas los aprieta, pellizca pezones. Lengua en nuque. Fríos placenteros. Tanguita desliza. Mi coño lampiño, labios hinchados, húmedo. ‘¡Qué coño fabuloso! Liso, jugoso’. Dedo roza rendija. Cyprina en mi boca. Chupé provocativa. Ellos desnudos. Pollas erectas. La de Fabien gruesa, prometedora. La de Thomas, monstruosa. Las toco, masturbo. Poder embriaga. Me arrodillo, lamo juntas. Salivas, venas pulsantes.
La Aproximación: nervios y deseo ardiente
Me tumban en la cama. Thomas besa feroz, lengua profunda. Su polla en mi boca. Glande enorme, caliente. Chupo, pompo. ‘Buena chupada, zorra’. Fabien entre mis muslos. Boca en clítoris. Lengüeta titila. Gemidos ahogados. Dedos en coño, vaivén. Otro en ano, presiona, entra. Pistoneo doble. Explosión. Orgasmo me arrasa. Grito, aprieto su cabeza. Cuerpo flácido.
‘Bríñate para nosotros’. Cabeza en almohadas. Dedos suyos en mi clítoris. ‘Te encanta, viciosa’. Tomo el relevo. Me corro de nuevo, furiosa, gritando obscenidades. ‘¡Pollas duras para reventarme!’. Ellos se pajean viéndome.
El Instante: explosión de sensaciones brutas
A cuatro patas. Fabien lubrica glande en mi coño. Empuje brutal. ‘¡Te reviento el coño!’. Golpes salvajes, nalgas chocan. Empujo atrás. Dedo en ano. Otra corrida dentro. Tiemblo, grito.
Thomas. Lo guío lento. ‘Despacio, cabrón’. Dilata, llena. Luego, furia. Posición fetal, rodillas en hombros. Me aplasta. ‘¡Quiero la leche!’. Giclé adentro y fuera, untada en tetas, vientre.
Ducha, café. ‘¿Mudarte con nosotros?’. Se arrodillan. ‘Bendita seas, Lola’. Manos suben faldas. Risa, fuego renace. Inocencia ida. Mundo nuevo. Corazón aún acelerado recordándolo.