En la estrade del taller, rodeada de madera oscura y olor a sudor. El corazón me late fuerte. Todos los ojos sobre mí, desnuda. Primera vez así, expuesta. Sophie, yo, con la piel erizada. El padre de Awa me toca para ajustar la pose. Sus manos callosas en mis hombros. Tiemblo. Sé que no hay vuelta atrás. La mañana en la boutique, el pene de la estatua hasta las rodillas. Ahora, real. Vuelvo al atardecer, quito la bata. Aplausos. Me subo, piernas abiertas. Miradas hambrientas. El pulso acelera. Deseo mezclado con miedo. Mi marido observa, medusa. Pero yo quiero esto. La escultura de mí, pero más. El calor sube. Sudor perla mi piel. Awa sonríe pícaro. Sé que pasará. El primer hombre se acerca. No resisto. El cuerpo grita sí.
Sus manos en mis muslos. Preservativo cruje. Me abre. Primer contacto: polla negra dura contra mi coño liso. Empujo. Entra de un golpe. Suspiros míos. Ritmo salvaje. Lo siento llenarme, estirarme. Corazón desbocado. Otro detrás, masajea tetas, besa cuello. Explosión. No conocía esta hambre. Él gruñe, se corre dentro del látex. Sale. Otro toma su lugar. Levanta mis piernas, perfora hondo. Fatiga y placer. Ojos en blanco. Mi marido entra, ve. No para. Awa me arrastra al centro. Quita ropa. Su verga: serpiente hasta la rodilla. Se endereza. Frota mis labios húmedos. Todos miran. Introduzco yo misma. Lentos centímetros. Duele rico. Se cubre de mi jugo blanco. Manos por todo: pechos, vientre. Me abren más. Awa bombea, mitad adentro. Temblores. Orgasmo tras orgasmo. Grito. Él sin condón, al fondo. Semen caliente inunda. Multitud aplaude.
La aproximación: nervios y deseo incontrolable
Agotada en la estrade, piernas flojas, cuerpo pegajoso de sudor y restos. Mi marido me alza, me lleva al bungalow. Dedos ajenos rozan aún. Calma en la noche. Duermo profunda. Al día siguiente, Amboseli nos espera, pero algo cambió. Mi inocencia rota. Primera vez con tantos, con esa bestia masaí. Ahora, años después, recordamos. Latidos nerviosos regresan. Orgullosa de esa noche. Abrió puertas. Vida sexual nueva. Kenya me despertó. Mi cuerpo ya no es el mismo. Marcada para siempre.