La primera vez que traje a Irène a mi casa, el corazón me latía desbocado. Nervios puros. Sudaba. Ella, alta, pechos pesados, piernas largas, me miraba con esa sonrisa dominante. Sabía que no había marcha atrás. Nos besamos. Manos temblorosas. Le acaricié los pechos. Sus pezones, duros como piedras. Mi mano bajó por su vientre. Se detuvo en los pelos de su coño. Deslicé un dedo. Estaba empapada. Gimiendo bajito. Nos desnudamos. Completamente desnudos. ‘Arrodíllate’, ordenó sentada. Obedecí. Cabeza entre sus muslos. ‘Lámeme bien el coño, quiero sentir tu lengua’. Corazón acelerado. Excitation máxima. Abrí sus labios con delicadeza. Lengua lenta, muy lenta, por su raja. La penetré sin prisa. Su jugo chorreaba en mi boca. Delicioso. Agarré su clítoris. Lo chupé suave. Estaba hinchado, pidiendo más. Gemía fuerte. Dedo dentro, vaivén lento. Sus manos en mi cabeza. Marcaba el ritmo. Gritó. Se corrió a chorros. Yo, tieso como nunca. Solo pensaba en su placer. Ella mandaba. Yo a sus pies.

Pasamos a mi dormitorio. ‘Túmbate boca arriba. No te muevas’. Con sus medias, ató mis manos al cabecero. Se puso de pie, un pie a cada lado. Vista perfecta: su coño arriba, culo redondo, muslos largos dominándome. Paseó su pie por mi cuerpo. Rozando pezones. ¡Joder, qué duro estaba! Se sentó lento en mi vientre. Ojos fijos en los míos. Lengua en labios. Sus uñas en mi pecho. Pinchó pezones. Dolor placentero. ‘Me encanta tenerte así, saber que te pones duro por mí. Cuando quiera, me clavo tu polla y me corro’. Bajó. Lengua en pecho, pezones, vientre. Agarró mi polla. La miró. Boca en el glande. Ojos clavados en mí. Nada más excitante. Manos en huevos, masajeando. Polla más adentro. Quería que me bebiera. Atado. Impotente. Su juguete. Me llevó al borde. Boca chupando, lengua loca. Paró justo. Tensión brutal.

La aproximación: espera tensa y primer contacto

‘Ahora te lamo yo otra vez’. Sexo en mi cara. Goteaba. Olor adictivo. Lengua adentro, profundo. Clítoris hinchado. Lo rodeé. Vino fuerte. Mis polla a punto de reventar. ‘Ahora te follo’. Agarró mi polla. La guió. Glande entró. Manos en mi pecho. Cabeza arriba. Se hundió entera. ¡Sublime! Removí cadera. Quería más profundo. Manos atadas. No podía tocar sus tetas balanceándose. Ella cabalgaba. Coño apretando. Masajeando mi polla. No aguantaba. ‘¡Irène, me corro!’. ‘¡Sí, échamelo todo!’. Gritó. Se corrió. Uñas en mi torso. Yo exploté. Chorros profundos. Jugamos mezclados. Fab uloso. Se derrumbó. Beso tierno. Polla ablandándose dentro.

Me desató. Se acurrucó. Su teta en mi mano. Mi muslo contra su coño húmedo. Su mano en mi polla. Dormimos exhaustos. Aquello era amor. Mi inocencia rota. Horizonte nuevo. Sumisión total. Nervios convertidos en adicción.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *