Estaba en el baño de nuestra nueva casa, ese que Laurence había diseñado con tanto mimo. El sol de finales de agosto entraba a raudales por la ventana, rebotando en los azulejos azules y en la gran bañera. Yo, con el aparato de Gérard colgado al hombro, intentaba capturar la perfección del lugar. Sudor en el torso, cerveza en la mano, el calor pegajoso me hacía latir el corazón más rápido de lo normal.
Laurence entró sin avisar. Riendo por la foto fallida. Su blusa desabotonada, el sujetador blanco asomando. La miré de reojo. Dios, qué guapa. Pelo rubio revuelto como un halo. El aire jugaba con la tela, dejando ver destellos de su culotte a juego. Nervios en el estómago. ¿Y si le pido una foto? El pulso se aceleró. Ella se inclinó al espejo, ajena. Mi voz salió suave: ‘Cariño…’. Clic. Se giró, sonriendo. ‘¿Qué haces?’.
La Aproximación: Tensión y Deseo Incontrolable
No pude parar. Más fotos. Su blusa se abrió más, pechos generosos tras el encaje. Excitación subiendo, como la primera vez que tocas algo prohibido. ‘Sube el pelo’, le dije. Lo hizo, chignon salvaje. Pechos erguidos, muslos al aire, culotte hundiéndose en sus nalgas. Corazón martilleando. ‘Quítate la blusa’, susurré, voz temblorosa. Ella rió, juguetona, pero lo hizo. Ondulando caderas como stripper. Maladroite, excitante. Mi polla ya dura bajo los pantalones.
Sostén fuera. Pezones rosados, firmes. Clic, clic. Redescubría su cuerpo. ¿Cuándo la había mirado así? Emoción nueva, como adolescente. Manos en sus pechos, bajando. Dedos en la culotte. ‘¿Quieres que me la quite?’, preguntó con ojos de fuego. Beso rápido, lenguas enredadas. Desabrochó mi pantalón. Mano en mi erección. ‘Quiero ver’. Boxer abajo. Polla saltando, libre. Labios en el glande, lengua lamiendo. Gime. Nervios y placer puro. No hay vuelta atrás.
El Instante: Explosión de Sensaciones Nuevas
Se sentó en la bañera, piernas abiertas. Clics frenéticos. Dedos en su coño, húmedo. Agua corriendo. Yo, desnudo, verga palpitando, gota en la punta. La observaba como nunca: venas hinchadas, huevos tensos. Ella se tocaba, ojos en mi polla. Agua en sus tetas, riachuelos al pubis rubio. Dedo dentro, gemidos. Invitación clara. Dejé la cámara.
La besé: ‘Te amo’. Ella agarró mi verga, guía hacia la bañera. Lengua en su coño empapado. Clítoris hinchado, labios abiertos. La chupé, ella arqueándose, orgasmos la sacudió. Temblores, gritos ahogados. Mi turno. Ella de rodillas, boca caliente envolviéndome. Lengua experta, manos en huevos. No aguanto. ‘Ven, quiero beberte’. Eyaculé en jets calientes. Ella tragando, lamiendo. Éxtasis.
Abrazo después. Agua tibia, silencio roto por su risa: ‘¿Seguimos fotos? En el salón, hay sofá’. Amor renovado. Esa tarde, en el baño lleno de suspiros, perdí la inocencia de la rutina. Descubrí a mi mujer de nuevo, como primera vez. Corazón latiendo aún. Adultos, pero vírgenes otra vez.