En el salón de nuestro apartamento, el corazón me latía fuerte. Vestida con esa minifalda negra ceñida, sin sujetador, string quitado a escondidas. Robert había dicho: un amigo para tomar algo. Pero su mirada lo delataba. Llegó Jérôme, alto, negro, sonrisa blanca. Me tendió la mano, enorme, envolviendo la mía. ‘Hola, soy Sandra’. Sentí un cosquilleo en el estómago. Nos sentamos en los sillones, en triángulo. Martini en mano, charlamos tonterías. Mis ojos bajaban a su entrepierna. Robert soltó: ‘Lo vi en las duchas, los negros están bien dotados’. Miré fijamente. El pulso se aceleraba. ¿Verlo? Sonreí, ojos brillantes. No había marcha atrás. El deseo me quemaba.

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Se levantó. Bajó el pantalón lento. El bóxer blanco tenso. Luego, lo soltó. Saltó su polla, semierguida, gruesa, venosa, 30 cm de carne oscura, glande como albaricoque. Grité bajito. Hipnotizada. Robert: ‘Ve, cariño’. Me acerqué. La agarré con dos manos, no bastaban. Caliente, pulsante. La besé, lamí el glande salado. Bajé por el tronco, bolas pesadas. Chupé, mejillas hinchadas, solo entraba la cabeza. Baboseaba, succionaba. Robert me quitó la falda. Desnuda, coño rasurado chorreando. Jérôme me manoseó los pechos firmes. Corazón desbocado, nervios y éxtasis puro.

La Aproximación: Tensión antes del primer contacto

‘Quiero sentirte dentro’. Abrí piernas en el sillón. Me lamió el coño, lengua lenta. Posó el glande en mis labios hinchados. Empujó. Dolor-placer. Mordí labios, gemí. Entró el glande, pausa. Más centímetros. Crié. Mano en mi vientre: espera. Luego, diez cm de golpe. Rechiné cabeza atrás. Robert me acariciaba tetas. Vaivén creciente, profundo. Sentía su grosor distendiendo mi coño. Clit erecto bajo su mano. Exploto en orgasmo, gritos ahogados.

‘Todo dentro’. Lubricante. Me puse a cuatro. Dedos en mi culo, lo abrí. Glande en ano. Presión brutal. Mordí el cojín, apreté mano de Robert. Entró entero, 30 cm en mis entrañas. Grité gutural. Salió casi todo, volvió a fondo. Ritmo feroz. ‘¡Soy tu puta! ¡Destrózame!’ Sudor, jadeos. Orgasme tras orgasmo, arranco el sillón. Él acelera, sale. Me corro a su polla, semen caliente en tetas, vientre. Lo chupo limpio. Colapso, ano palpitando abierto.

El Instante y la Huella: Descubrimiento y transformación

Noche no acaba. Despierto a Robert, lo llevo a cuarto de Jérôme. Monto su polla en culo, accroupie. Baja lento hasta pubis contra pubis. Robert entra en coño. Doble llenado. Sentía sus pollas rozándose dentro. Alternamos empujones, sincronizados. Gritos salvajes, contracciones. Eyaculan juntos, semen inundando ano y coño. Caigo exhausta.

Al día, beso en mejilla, caricia final a su bulto. Algo cambió. Mi inocencia en fantasías rotas. Ahora adulta, adicta al límite. Aquella primera vez ebana me abrió abismos de placer. Nostalgia nerviosa, corazón aún late recordándolo.

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