Aquel día, en el baño de mi farmacia, el corazón me latía desbocado. Pierre subió las escaleras detrás de mí. Sus ojos ya me habían devorado en el escabel. Nervios. Sudor frío en la nuca. Hacía meses que no sentía un hombre tan cerca. Solo dedos, mi vibrador. Pero él… grande, fuerte, capitán de rugby. No podía retroceder. Lo sabía cuando su mano rozó mi hombro al girar en el pasillo.
El cuerpo me traicionaba. Pezones duros contra el sujetador. Entre las piernas, humedad traidora. Me giré. Nuestros cuerpos chocaron. Electricidad. Labios tímidos al principio. Luego fuego. Mi lengua invadiendo su boca. Mordiendo. Presionando mis tetas contra su pecho ancho. Mi pubis contra su bulto. Impaciente. Hambrienta. Lo arrastré al salón. Brazos en su cuello. Sus manos everywhere. En mi espalda, nuca. Temblores.
La aproximación: nervios y deseo incontrolable
Gime cuando palpó mis pechos. Firmeza a través de la ropa. Quitó botones. Yo tiré de su camisa. Pantalón cae. Slip no esconde su polla tiesa. Mi tanga empapada. Nos miramos. Silencio cargado. Él desabrocha mi sujetador. Tetas libres. Manosea su verga, dura, caliente. Primera vez tocando la suya. Religioso casi.
Me arranca la ropa. Descubre mi coño depilado. Liso como bebé. Labios carnosos, clítoris hinchado. Sus ojos arden. Me alza al sofá. Besos en tetas. Chupa pezones. Me arqueo. Empujo su cabeza abajo. Lento. Tortura. Lengua en ombligo. Piel suave, sin vello. Llega al monte. Toca clítoris. Feulement. Piernas abiertas. ‘Cómetelo’, suplico.
El clímax: explosión de sensaciones brutas
Lame. Chupa. Muerde. Lengua dentro. Piernas en su cuello. Orgasmo sube. Gritos. Hululo. Me corro fuerte. Primera vez así. Salvaje. ‘Fóllame ya’. Él se sienta. Yo a horcajadas. Ojos fijos. Me hundo lenta. Milímetro a milímetro. Dolor placer. Empalada. Subo, bajo. Lento. Vago estrecho lo aprieta. Acelero. Él guía caderas. ‘Me corro’. Jets dentro. Yo también. Largo, unisono.
Agotados. Besos tiernos. Aún dentro. Se ablanda. Retiro. Beso su polla. ‘Vuelve’. Ducha. Jabón en tetas. Manos en su polla. Media dura. Comida. Entrecôte compartida. Vuelta al trabajo. Pero algo cambió. Inocencia rota. Abrí puerta nueva. Analítica, ya no solo coño. Con él, todo posible. Adulta de golpe. Marcada para siempre. Aquella fuga… bendita.