Abro la puerta de la habitación. Olor a velas calientes. Corazón latiendo fuerte. Vuelvo de cenar, un poco borracho. Armelle dice que me espera una sorpresa. Pienso en ella, coqueta. Pero ahí está: un cuerpo desnudo en mi cama. Blanco, suave. Se mueve. Se incorpora. Es Chloé, la dependienta. La chica de los piercings. Sonríe. Desnuda. Totalmente a gusto.
¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? Mi voz tiembla. Pulso acelerado. Miedo y excitación revueltos. Dice que Armelle le dio la llave. Que sabe que la deseo. Desde la cabina de pruebas. Sus piercings. Su descaro. Me acerco. No puedo parar. El corazón martillea. Sé que no hay marcha atrás. Esto es nuevo. Prohibido. Mi inocencia monogámica se resquebraja.
La aproximación: nervios y deseo incontrolable
Sus labios tocan los míos. Beso tierno primero. Luego lengua invasora. Siento el metal tibio en su labio. La bola en su lengua roza la mía. Sabor a fruta prohibida. Me deshabilita. Nuestros cuerpos se pegan. Sus pechos contra mí. Piercings en los pezones. Los chupo. Duros, metálicos. Excitantes. Baja la mano. Mi polla ya tiesa.
Se tumba. Exploro. Manos temblorosas. Veo el piercing en el clítoris. Anillos en los labios. Brillan. La toco. Gime. Reacciona fuerte. Me monto encima. 69 perverso. Chupa mi verga. Yo lamo su coño. Metal amplifica todo. Lengua en el capuchón perforado. Sus jugos. Mi cabeza gira. Nervios iniciales viran a puro fuego.
El instante: explosión de sensaciones brutas
Armelle entra. La veo en la puerta. Sonríe. Orgullosa. No celos. Me mira, desnudo, polla brillante de saliva. Chloé la invita. La besan. Yo desnudo a mi mujer. Chloé lame su coño. Yo miro. Excitado. Luego entro en Chloé por detrás. Folla su coño joven, liso. Mientras ella come a Armelle. Nuestros ojos se clavan. Amor. Placer compartido. Eyaculo dentro. Fuerte. Inunda.
Después, solos. Armelle y yo. Pegados. Sudorosos. Reflexiono. Esa noche abrió horizontes. Fin de la inocencia celosa. Mi suicidio evitado me llevó aquí. Ahora confío. Deseo sin miedo. Chloé fue el puente. Piercings grabados en mí. Maladroite al principio, pero el pulso se calmó en éxtasis. Adultos al fin. Complices eternos.