En la silla canalizada, aún tibia y húmeda por Alina. El poto de chamber pot debajo, antiguo, de cerámica. Mi corazón late fuerte. Acabo de verla. Roja de vergüenza, cabeza baja, pero luego besada por Clément con pasión. Ella se endereza, orgullosa. ¿Para mí esa exhibición? Me quedo al pie del muro. Salir dignamente, jurar no volver. O entrar en el juego. El champagne burbujea en mis venas. Palabras sobran. Él pidió silencio. Cambio de sitio con Alina. Me quito la braguita despacio, bajo la falda. La tela húmeda roza mis muslos. Me siento. Las estrías de la silla muerden mis nalgas desnudas. Como un tablero diminuto. El aire fresco besa mi sexo expuesto. Tiemblo. ¿Podré? Miedo y deseo se enredan. Battements acelerados. Sudor en la nuca. Sé que no hay marcha atrás. El silencio pesa. Sus ojos en mí. Alina observa, expectante. Clément sonríe leve. Mi vejiga aprieta. Nervios me cierran. Pero el calor sube. Excito me traiciona. Empujo suave. Nada. Más fuerte. Un chorrito escapa, salpica. Olor acre llena el aire.

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