En la terraza del café, estratégica, escudriño la plaza. El festival de músicas del mundo arranca. Corazón latiendo fuerte. Un año esperándola. Desde aquel tranvía sofocante, su risa contagiosa, su oferta de asiento. Su vestido ligero, escote perfecto, curvas hipnóticas. Me turbó. Cambié mi parada. Fuimos al barrio Dorières. No vi conciertos. Solo su cuerpo libre, roces accidentales. Mi piel ardía. Orage nos separó. La perdí.

Hoy, nervios me comen. ¿Vendrá? Música cubana tal vez no le guste. Gente llega. Tangos improvisados. Cierro ojos. La imagino en vestido erótico. Percusiones retumban. Tango rítmico, sensual. Voz familiar. Abro ojos. ¡Es ella! En escena, micro en mano, vestido sexy. Piernas largas, pechos perfectos. Me dejo llevar por la multitud. Quiero que me vea. Subo a un farol. Baila sola, magnética. Su mirada me encuentra. Sonríe. Pierdo la cabeza.

La Espera Angustiosa

Ella invita a bailar. Movimientos sugerentes hacia mí. Sonrisas cómplices. Bajo, avanzo. Habla con músicos, baja. Seguridad me deja pasar. Me arrastra tras escena. Labios en los míos. Pechos contra pechos. Petrificada. Excitada. Desabrocha mi blusa. Manos en mis tetas. Boca devorándolas. Yo aprieto sus nalgas, subo muslos. Tiemblo. Ella levanta falda, guía mi mano a su tanga empapada. Nadie nos ve. O sí. Excitante.

Caress su coño sobre tela. Lento, fuerte. Blusa cae. Sujetador expuesto. Ella mama mis pezones. Meto mano bajo tanga. Húmeda, caliente. Me arrodillo. Cabeza entre piernas. Lamo. Rozó clítoris. Vaivenes. Me toco yo. Gime ahogado. Corre. Yo exploto.

El Éxtasis Desenfrenado

—Subo dos temas más. Ven conmigo.

Tiro hacia escena. Quedo tiesa. Miedo. Felicidad. Baila alrededor. Sugestiva. Se inclina, muestra tetas. Manosea mi culo discreto. Rubor. Público anima. No reacciono. Placer visible. Bajo vientre palpita. Piernas flaquean. Música sexy acelera todo. Ondeo caderas. ‘¡Contrólate!’ Canción acaba. Beso público. Último tema. Huyo a baño bistró. Jerséi en boca. Dedos bajo falda. Explosión brutal. Grito muffled. Oyen afuera.

Regreso terraza. Miradas pícaras. Gafas sol. Disimulo. Concierto acaba. Encuéntrala tras escena. Manos tapan ojos. Su beso fogoso. Invita a su casa. Ahora frágil, tímida, sonrojada. Aquella noche abrió puertas. Inocencia rota. Cuerpo despierto. Latidos eternos. Sabía no había vuelta atrás. Mundo nuevo. Placer culpable. Nervios dulces. Ella, mi primera huella indeleble.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *