Camino sola por los muelles en la noche. El único lugar donde me siento casi bien. Quiero estar en otro lado, pero no puedo. Duele demasiado. Estoy tan sola esta noche, como todas las noches, desde hace demasiado tiempo.
Un tipo ambicioso pasa y me pregunta si trabajo. Claro que no, no trabajo. ¿Qué se cree? ¿Tanto parezco puta? Falda muy corta, escote profundo, aire vulgar. ¿Eso es todo para juzgar a las prostitutas? Ellas al menos follan…
La Aproximación: Espera Tensa y Deseo Irrefrenable
Los ojos se clavan en mí, pese a la oscuridad. Huelo a sexo, imán para machos. Bastaría uno solo. Una caricia suya me devolvería mi valor de mujer. Pero sus ojos cerrados, mirada neutra, boca muda. No me desea más. Hace más de un año no me toca. Mi mano ya no basta.
¿Qué hacer cuando el deseo me invade? Salvaje, moja mi tanga a media tarde. Podría un amante, pero no tengo valor. Pronto dejaría de desearme. No lo soporto más. Necesito algo animal.
Busco por los muelles al que me sacie. Joven, vigoroso. Se empinará por mí, aguzado, incapaz de resistir. Romántico, querrá hablar de amor. Yo ni le diré palabra. Mano en su polla hinchada, masajeo hasta que suplique.
Sus ojos mostrarán deseo puro. Mi olor acre escapará, lo enloquecerá pensando en follarme. Tal vez le dé mi tanga al irme, dejándolo con su verga tiesa y frustrado.
¿Es él, viniendo enfrente? Pasos rápidos, tacones caros, italianos quizás. Frío en el vientre, sube a mis tetas. Lo quiero. Froto muslos, saboreo la cercanía del clímax. Ojos se cruzan. Duda, titubea. Pregunta cuánto por una mamada. Ira sorda, pero sonrío. Necesito este hombre.
Gratis para él. Me empuja a un rincón más oscuro. Baja pantalón y calzoncillo sobre zapatos lustrosos. Su polla bella aparece. Luna brilla gota en glande. La esparzo con mano. Suspira, tan joven, tan ingenuo. Ojalá dure más de dos minutos. Lo pajeo, gozo su dureza.
Me arrodillo en concreto duro, rodillas indiferentes. Me lanzo a su verga tensa como náufraga a madera. Lengua gira, lame, envuelve caliente con avidez. Aprieta mi cabeza para más hondo. Me da igual. Yo mando cómo chuparlo. Ritmo mío, labios presionan, dientes rozan vástago. Vibra en boca, cerca del gozo.
El Instante: Contacto Brutal y Explosión Sensorial
No quiero su leche aún. Aprieto base con pulgar e índice. No afloja del todo, pero cede. Maldice a la puta sucia. Calladito pronto, al ver que sigo mamando.
Mano izquierda frota clítoris sobre tanga empapada. Quiero placer único, gozar torturándolo. Cuerpo insaciable hasta gritar ahogado en su polla. Ola en vientre, boca acelera vaivén. Paro justo antes de su corrida. Aprieto de nuevo. Dice que gozo como zorra, merezco enculada. En sueños.
Cinco, diez veces al borde, lo traigo de vuelta. Joven, inocente, descubre placer nuevo, doloroso, excitante. Gime quedo, grita descontrolado. Venganza total. Un hombre mío, controlo su placer. No aflojará pronto, no como él…
Su pito caliente palpita bajo dedos y boca. No aguanta más. Quiero torturarlo hasta el límite. Piernas flaquean, vacila. Mano izquierda aprieta para segundo orgasmo fulgurante. Lúcida, domino órgano que llena deliciosa mi boca.
Locura: empalarme en este poste. No, lo contentaría. Al clímax inevitable, me aparto, agarro huevos. Amaso fuerte. Siente eyacular a chorros ante mí. Clavo uñas hondo, sangre tibia corre. Grita dolor, cae en charco sangre y semen.
Me levanto, paseo muelles, más rápido. Sorda a bramidos. Satisfacción venganza cumplida. Uno más, no repara daño de uno solo. Pero alivio peso.
Denunció en hospital. Explicó todo. Policía no creyó. Todo en contra: sangre en concreto, su semen, mi sangre de rodillas. Él, solo huevos lacerados. Legítima defensa mía. Guardia vista por presunto homicidio, sin cuerpo.
Y aquí estoy, contando noche oscura de soledad, abandono. Venganza incompleta quizás. Periódicos hablarán crímenes serie. Solo yo digo: historia banal de mujer desesperada por amor de hombre.