En la sala de masajes del consultorio, el aire olía a aceite y sudor fresco. Maxime, 18 años, rubio, ojos verdes, tumbado boca abajo en la camilla. Sus muslos tonificados bajo mis manos. Hablábamos de tonterías, entrenamientos, presiones. Mi corazón latía normal al principio. Pero noté su speedo tensándose. Pausa. Respiración entrecortada. A su edad, pasa. A mí me pasó. Pero hoy, algo diferente. Pasé a la otra pierna. Su paquete crecía. La goma del speedo se levantó. Sonreí para mí. Regla: no comentar. Nunca. Evitar vergüenza.
El pulso se aceleró. Mi polla despertó en el bóxer negro. Sorpresa. Calor subiendo. Él se movió. ¡Plap! Su verga salió disparada, golpeando su vientre. Veinte centímetros, gruesa, húmeda. Precum brillando. Se puso rojo. Intentó meterla de vuelta. Temblaba. ‘No pasa nada, Maxime. Normal. A todos nos pasa.’ Mi voz calmada, pero adentro, tormenta. Él preguntó si a mí también. ‘Sí, pero controlo.’ Mentira parcial. Ahora no controlaba. Mi erección crecía. Humedad en el bóxer.
La Aproximación: Tensión en la Mesa de Masaje
‘Quítate el speedo. Mejor para circular sangre.’ Se lo quitó. Admiré. Piernas finas, poiludas abajo. Culo alto, musculoso. Polla tiesa como palo, huevos grandes, vello claro. Abdomen plano, pechos definidos. Adolescente en explosión. Nervios. Deseo mezclado con miedo. Sabía que no había marcha atrás. Mi primer impulso gay. Él, tímido, expuesto. Yo, fingiendo pro. Pero mi verga latía.
Le dije que parábamos. Valentin esperaba. ‘No puedo salir así.’ Risa nerviosa. Me fui al escritorio, en el ángulo L. Vista parcial por espejo. Mi polla dura contra el pantalón blanco. Intenté calmar. Él: ‘No sé qué hacer. Duele.’ ‘Mastúrbate. Es lo único.’ Silencio. Luego, sonidos. Fricción húmeda. Lo vi en el espejo. De espaldas, pero claro. Ritmo frenético. Cuerpo tenso. Respiración parada. Primer chorro: alto, a sus pelos. Luego, explosión sobre torso. Gemido gutural. Mi polla goteaba más. Auréola en bóxer.
El Instante: Explosión de Sensaciones Prohibidas
Él se giró, relajado. Yo fui con toalla. Limpié su pelo, pecho. Flujo entre muslos. Pubis empapado. Mi mano rozó su piel. Temblor. Él aún semi-duro. Impresionante. Limpieza compartida. Corazón a mil. Maladresse excitante. Él: ‘Gracias por la confianza.’ Aperta de manos. Palmada en culo. Firme. ‘Ducha.’ Notó mancha en mi blusa. No era suya. Mía. Secreto.
Después, limpié. Cambié camisa. Polla calmada. Primera vez rota. Inocencia hetero quebrada con Charlotte atrás. Ahora, curiosidad voraz. Adulto nuevo. Huella imborrable. Nervios viraron deseo. Horizonte abierto. Nervioso, excitado, vivo.