Era noche cerrada en mi habitación desordenada. Solo la luz azulada de la pantalla del viejo ordenador iluminaba mi cara. Sudaba ya, aunque hacía fresco. Acababa de toparme con ese bêtisier de comentarios en Revebebe. Corazón desbocado, como si corriera una maratón. Manos temblorosas en el ratón. ‘Si quieres nota de Sapristi, evita salope’. Reí nervioso, pero algo se agitó en mis pantalones. Miedo puro: ¿y si alguien me pillaba? ¿Y si esto me cambiaba para siempre? Pero el deseo ardía más fuerte. Seguí leyendo. ‘Niko, sé indulgente’. Ataques feroces, risas cínicas. ‘Es nul, a la poubelle’. Mi polla se endurecía sola, presionando contra la tela. Respiraba corto, pecho subiendo y bajando. No había marcha atrás. Bajé la cremallera despacio, el sonido metálico retumbó en el silencio.
El primer toque fue eléctrico. Mi mano rodeó el tronco caliente, venas hinchadas latiendo bajo la piel. Nunca me había tocado así, no de verdad. Inocencia rota en segundos. Piel sensible, glande mojado ya de precum. Gemí bajito, asustado de mi propia voz. Imaginé las historias detrás: ‘Je te mets un doigt, je me frotte, tu jouis’. Fast-sex, crudo, real. Moví la mano torpe, arriba abajo, maladroit comme un novato. Sudor corría por mi espalda. ‘Una mujer que gime en felación, ¿soy el único?’. Aceleré, bolas apretadas, tensión subiendo como fiebre. Olor a sexo incipiente en el aire. Cuerpo entero vibraba, pezones duros rozando la camiseta. Nervios y placer mezclados, corazón martilleando oídos. ‘Mes parents me protègent, je vois une bite, je la suce’. Fantasías salvajes de los comentarios me invadían. Jadeaba, piernas temblando en la silla.
La aproximación nerviosa
Explotó de golpe. Chorros calientes salpicando mi mano, vientre, teclado. Grité ahogado, olas de placer nuevo me barrieron. Cuerpo convulso, visión borrosa. Vacío dulce después, respiración entrecortada. Me quedé ahí, pegajoso, mirando la pantalla. Sapristi, Niko, lectores anónimos… sus palabras me habían abierto un mundo. Inocencia hecha trizas. Ya no era el mismo. Adicción nacida esa noche. Cada comentario futuro sería un eco de ese primer fuego. Adulto de golpe, marcado para siempre.