Aquí estoy, abajo de la casa de Marco, en mi coche. El corazón me late fuerte. Dudas me invaden. ¿Qué pasará esta noche? Me llamó esta tarde, confirmó las 21 horas. Su novia, esa rubia, se fue dos días a un curso. Campo libre, dijo. Pero desde ayer dudo de todo. ¿Esta relación? Me siento usada. Juguete de segunda. Amo a Marco, pero nunca será solo mío. Él ligado a ella. Me monto la cabeza, quizás. Veremos esta noche a solas. En su casa. ¡Meses sin pisarla! Territorio de madame. Hoy, mi turno. Imagino luces tenues, velas, cena romántica…

Última mirada al retrovisor. Salgo. Corazón acelerado.

La Aproximación: Nervios y Deseo en el Aire

—Buenas noches, preciosa…

Algo falla. No está solo. Se me hunde el estómago. Mi noche soñada, al traste.

—¿Hay gente?

—Sí, unos amigos. Conoces a François y Fred.

—¿Y? ¿Saben de nosotros o finjo ser la buena amiga otra vez?

—Tranquila. Más o menos lo saben.

Me dice que soy la que usa de vez en cuando. Decepción pura. Traición. Pensé en nosotros solos. Termino con seis tíos bebiendo birra, liando porros. Gran recreo.

Me uno. Intento relajarme. Marco tierno, me besa sin pudor. Nadie choca. Alivio. En vez de cena, aperitivo con petardos. Tiro alguna calada ligera. La cabeza me da vueltas rápido.

Soirée en pleno apogeo. Me acerco a su oído.

—Quiero estar solos…

Me toma la mano. Vamos a su cuarto. Cierra la puerta. Me tira en la cama. Besos furiosos. No hablo. No digo decepción. Se rompe todo. Me dejo llevar. Respondo besos. Mano abre mi blusa de golpe. Otra bajo falda, entre muslos. Me arqueo. Piernas abiertas. Dedos me penetran. Boca devora tetas. Suspira fuerte. Excitado al máximo.

Se levanta. Yo expuesta: rodillas arriba, falda recogida, piernas abiertas, tanga aparte, blusa abierta, pechos libres. Me mira fijo. Quita suéter. Baja pantalón. Nada debajo. Polla dura, firme. Me muero de ganas.

Se pajea lento. Sabe que me vuelve loca.

—Mastúrbate como puta. Déjate ir.

Obedezco. Ojos en su verga. Lengua en labios. Cadera arriba. Manos en coño empapado. Me froto clítoris. Me como con los ojos. Quiero que me folle, pero callo. Sigo sus deseos. Él mira entre mis piernas. Me meto dedos en coño y culo. Tres, intento cuatro. Gimo. Él lame mis dedos mojados.

—Tengo un regalo…

Saca paquete de bajo cama. Abro. Gode y boules de Geisha. Primera vez que veo eso.

El Instante: Explosión de Sensaciones Nuevas

—¿Te gusta, cariño?

—Mucho…

—Boules después. Ahora, gódete frente a mi cara.

Se tumba. Yo igual, cabeza-boca. Pierna sobre hombro. Coño abierto ante su nariz. Meto gode. Me masturbo clítoris. Él se pajea cerca de mi boca.

—Pajeate fuerte. Quiero tu leche en garganta.

—Sí… te lo suelto todo. Gódete. Grita.

Placer sube. Gritos ahogados por música del salón. Explosión. Él eyacula en mi cara, boca. Trago. HUMMM.

Recuperamos. Baño rápido. En pasillo, antes de salir.

—Mira las boules…

—¿Ahora?

—Sí. Quiero sentirte cachonda toda noche. Abre piernas.

—¿Aquí? ¿En el pasillo?

—Sí.

Loco. Si viene un amigo… Sucumbo. Rodilla en su hombro. Tanga aparte. Dedos. Primera boule en coño. Suspiro. Lengua en clítoris sensible. Segunda, hondo.

—Lista para la noche…

—¿Sorpresa?

—Quizás…

Regresamos. Guiños. Saben. Reímos. Noche sorpresa. No acaba…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *