Era el 15 de mayo de 2004. Acababa de ganar 152 millones en Euromillones. Sofia, mi nueva consejera, estaba conmigo en ese avión privado de vuelta a Lyon. El champagne nos había soltado la lengua. Seis horas después de su boca en mi polla a la ida, el corazón me latía fuerte. Le pregunté: «¿Cuál elegiste?». Sonrió pícara. «Míralo tú mismo».

Me levanté. La alcé. La pegué a la pared. Mi cuerpo contra el suyo. Sentí su sorpresa. Sus mejillas rojas. Pasé los brazos por su espalda. Toqué el cierre del sujetador. Bajé más. Dedos en su lumbar. Tembló cuando rozé la tela bajo la falda. Bajé aún. Manos en sus nalgas. Sí, la puta había elegido el tanga de hilo. Me aparté. «El de hilo. Me encanta». Fingí sentarme. Decepción en sus ojos.

La Aproximación

Me arrodillé. Brazos bajo la falda. Manos en tobillos. Subí lento. Masajeé pantorrillas firmes. Piernas de ciclista. Muslos galbados. La falda no dejaba ir más alto. Me puse de pie. Giré su cuerpo. Ziiiip. La cremallera bajó. La falda blanca al suelo. Culazo perfecto. Globo alto. Tanga perdido entre ellos. Desabroché el sujetador. Senos libres. Pequeños pero firmes. Pezones duros. Gemidos al rozarlos.

Mi polla explotaba en el pantalón. Sentía cada roce. Olía su excitación. Frotaba sus nalgas contra mí. Rugía como fiera. Intentaba desvestirme. Me empujaba atrás. Por salvar el mundo, desabroché la bragueta. Boxer abajo. Polla libre. Ancha como lata de cerveza. Mano en sus tetas. Malaxando. Sexo golpeando sus nalgas. Otra mano en su tanga. Toison rizada. Dedos jugando labios. Humedad. Introduje uno. Suspiro largo. Saqué. Lubriqué su clítoris.

El Instante

Perdió el control. Gruñidos salvajes. Cabeza atrás. Gritos. Acaricié fuerte. Giré el clítoris. Sumergí dedos. Vibraba. Rápidos roces. Cedió. «¡Fóllame!». Bajé el tanga. Condón on. Verga en su entrada. Piernas abiertas. De pie contra la pared. Levrette en avión. Manos en caderas. Empujones. Corazón desbocado. Sudor. Nervios de novato. Minutos y exploto. Cabrillé. Chorros en el condón.

Me retiré avergonzado. Tan rápido. Ella sonrió. «Humm, qué bien acaricias». Vi su cuerpo frontal. Vientre plano. Choña peluda. Tanga arriba. Señal ceñidas. Recogió falda. Sin sujetador. Tetas marcadas. Copiloto evitó mirar. Bajamos. Coche a La Boitolettre. Beso en mejilla. «Recuérdame». Caminé a casa. 5:30. Caja postal: invitación al cheque. Dinero. Sexo. Fin inocencia. Mundo nuevo. Latidos aún retumban.

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