Camino los quinientos metros hasta su casa. El corazón me late fuerte. Cada paso pesa. Sé que no hay vuelta atrás. Hugo me ha dejado en la puerta, con un beso y una sonrisa forzada. ‘Diviértete, amor’. Pero tiemblo. Fabrice me espera. El hombre que me besó en la bodega, que me hizo correrse con sus dedos. Ahora es real. Llego. Toco el timbre. Suena. La puerta se abre. Él sonríe, ojos brillantes. ‘Pasa, Véronique’. Subimos las escaleras en silencio. Mi piel arde. Siento el calor entre las piernas. Miedo y ganas revueltas. Entro en la habitación. Luz tenue. Cama grande. Me quito el vestido. Quedo en ropa interior. Él se desnuda despacio. Veo su polla colgando, gruesa, venosa. Mi pulso se acelera. Me acerco. No sé qué hacer. Es la primera vez con otro. Mi inocencia se rompe aquí.
Sus manos en mi cintura. Me gira. Boca en mi cuello. Mordisquea. Gimo bajito. El sujetador cae. Pechos libres. Los aprieta. Pezones duros como piedras. Bajo la mano. Toco su polla. Se endurece en mi palma. Caliente, pesada. La acaricio torpe. Él ríe suave. ‘Déjame a mí’. Me tumba en la cama. Boca en mis tetas. Chupa fuerte. Dolor placer. Piernas abiertas. Dedos en mi coño. Húmedo ya. ‘Estás empapada’. Meto un dedo. Dos. Me folla con ellos. Clítoris hinchado. Corro un primer orgasmo rápido, vergüenza. Él se pone de rodillas. Polla frente a mi cara. ‘Chúpala’. Abro la boca. Gusto salado. Lengua en el glande. Grande, rosado. La engullo. Mitad apenas. Tosco, pero excitante. Él empuja suave. Lágrimas. Saliva chorrea. Me excita ser puta por primera vez. Me subo encima. Guío su polla a mi entrada. Baja despacio. Me llena. Estrecha al principio. Dolor agudo. Luego, plenitud. Muevo caderas. Frotan paredes. Corazón desbocado. Sudor. Olor a sexo. Él agarra mis nalgas. Embestidas arriba. Grito. ‘¡Más!’. Pierdo control. Sensaciones nuevas: su grosor diferente a Hugo. Más rudo. Me corro otra vez, contracciones fuertes. Él gruñe. ‘Me vengo’. Calor dentro. Semen abundante. Inunda. Me quedo quieta, conservándolo.
La aproximación: nervios y deseo incontrolable
Salgo flotando. Piernas temblorosas. Regreso a casa. Hugo me abraza. ‘¿Bien?’. Sonrío culpable. Esa noche sueño con monos peludos y pasillos grises. Mi cuerpo cambió. Ya no soy la misma. El placer prohibido abrió puertas. Fin de la inocencia fiel. Ahora ansío más. El deseo late constante. Sé que volveré. Adulta en carne viva.