Estábamos en el mobil-home. La noche olía a sexo y alcohol. Germaine y Lou en el suelo, en sesenta y nueve. Lenguas lamiendo coños depilados. Yo sentado al pie de la cama, polla en mano, sin atreverme del todo. Alfred a mi lado, masturbándose lento, ojos fijos en el clítoris de mi mujer.
El corazón me latía en los oídos. Sudor frío en la espalda. ¿Y si paro todo? ¿Y si digo basta? Pero no. La vista me tenía clavado. Lou gemía bajito, chupando ese clítoris enorme de Germaine. Nervios mezclados con una excitación que me quemaba las venas. Sus piernas abiertas, coños relucientes. No hay marcha atrás. Lo sé. Mi polla palpita sola.
La Tensión Antes del Salto
Germaine levanta la cabeza. Me mira. Sonríe viciosa. ‘Puedes si quieres’, dice Alfred de su coño. Pero no. Es Lou quien pregunta: ‘Amor, ¿le permites?’ Mi no sale forzado. Tiemblo. Ellas insisten. Juegan. Mi cabeza gira. ‘Es un juego’, pienso. Pero el deseo crece. Sus ojos en mí. Esperando.
De repente, clic. Germaine rueda. Alfred se levanta. Polla dura, venosa. Lou lo mira. Yo también. Se posiciona. Piernas de mi mujer abiertas de par en par. El aire se espesa. Mi pulso acelera. Primer roce. La punta de su polla en los labios de Lou. Rosados, húmedos. Ella suspira. Yo contengo el aliento.
Entra lento. Milímetro a milímetro. La veo abrirse. Engullirlo. Couilles contra cul. Completo. Mi mujer follada por otro. Primera vez. Explosión en mi pecho. Nervios estallan en placer puro. Sus caderas quietas al principio. Saboréandolo. Yo hipnotizado. Polla de Alfred desaparece en ella. Mis ojos no parpadean. Lou gime. Bajo. Verdadero.
El Contacto que lo Cambió Todo
Empieza el vaivén. Lento. Profundo. Sus pechos rebotan. Yo acaricio su cara. ‘Toma tu tiempo’, le digo a él. Ella me mira. Ojos vidriosos. Miedo y lujuria. Alfred acelera. Carne contra carne. Chapoteo húmedo. Mi mujer se tensa. Viene rápido. Cuerpo arqueado. Mordiéndose el labio. Él eyacula dentro. Silencio roto por su gruñido.
Se van rápido. Puerta cierra. Lou quieta. Ojos cerrados. Vientre agitado. Me siento a su lado. Mano en su piel. Caliente. Sudada. ‘Todo bien, amor’. Lágrimas bajan. ‘Perdón, fue un juego’. Se frota el coño. ‘Me siento sucia’. La beso. ‘No. Eres mía’. Le lameo. Limpio. Ella se entrega. Gime libre. Mi lengua en su sabor mezclado.
La penetro después. Lento. Ojos en ojos. Recupero lo mío. Jodemos como siempre. Pero distinto. Fin de la inocencia. Mundo abierto. Corazón acelerado aún. Ahora sé. El deseo de compartir no rompe. Une. Más fuerte. Aquella noche, en ese mobil-home holandés, nací de nuevo. Adulto. Libre. Enamorado hasta los huevos.