Llamo tímidamente a la puerta del apartamento. ¿Y si no se parece a las fotos? Me había hechizado con sus imágenes en el sitio web. El anuncio era simple: Belleza asiática de paso quiere dar placer. Seré tu compañera ideal para un momento intenso y pícaro. Te recibo en mi apartamento de lujo, privado y discreto.
Hemos intercambiado algunos mensajes. Acordamos la cita. Ha llegado el momento. Oigo: «Está abierto». Su voz es ligeramente grave, agradable, sin acento, contra lo que imaginaba.
La Aproximación: Miedo y Deseo
El estómago se me revuelve. El corazón late como loco. La mente no puede procesarlo. Demasiado tarde para echarme atrás. Entro. Un gran salón en penumbra.
TiemBlo. Es ella. Espléndida. Sentada en su sillón, como working-girl. Camisa blanca, falda de traje gris oscuro, tacones que moldean sus pantorrillas. Me saluda, invita a sentarme frente a ella. Ya siento mi verga endurecerse en el pantalón. Pelo corto, rostro ovalado, labios bonitos con carmín.
Le dejo el sobre discretamente en la mesita. Sonríe. Me relaja. Hablamos de todo y nada. Mi edad, la suya, el tiempo, pasiones. Como una cita normal.
De vez en cuando cruza y descruza las piernas. Me calienta más. La falda deja ver liguero y el tono de sus muslos. Juega. No sé si se da cuenta de que sube la falda. A mí me encanta. Mi polla está tiesa. Su mirada lo nota. Tiene carácter.
Se levanta, ajusta la falda, viene hacia mí con sonrisa pícara. Desabrocha un botón de la blusa. Me besa, deja ver el nacimiento de sus pechos en sujetador rojo de encaje. Quiero acariciarla, me aparta la mano. Ella manda.
Se pone detrás del sillón. Me acaricia el torso. Su aliento en mi cuello, orejas. Frío de placer. Sus manos bajan. Labios en mis lóbulos. Llega a mi erección, la roza por encima del pantalón. Gimo. Se para. Cruel.
Se sienta sobre mí, de espaldas. Sus nalgas masajean mi verga tensa. Me deja desabotonar la blusa del todo. Quiere agarrar sus tetas, me frena. Es la jefa. No aguanto. Podría correrme así.
Solo beso su cuello. Le gusta. Se pone de pie. Felina, salvaje. Pecho al aire en esa ropa de ejecutiva. Me invita a la habitación. Su culo perfecto en la falda. Pierdo el control. La empujo contra la pared. A mi merced. Manos firmes, duras, suaves.
Arranco la blusa. Libero sus tetas. Casi desnuda. Subo la falda. Me arrodillo. Nariz con string rojo. Húmeda. Olor a hembra. Besos en su monte de Venus. Mano en mi cabeza. Sigo.
Aparto el string. Lengua entre muslos. Dulce. Mouille. Lame su néctar, no salado ni amargo. Suspira. La llevo al borde.
Para frustrarla, paro. Me mira furiosa. La llevo a la cama. Espectáculo: asiática en tacones, falda subida, culo y tetas al aire.
El Instante: Explosión de Sensaciones
Habitación acogedora, sobria. Se acurruca, besa. La empujo al colchón. Me desnudo. Ella quita lo resto, queda en liguero y tacones. Quita el string piernas arriba. Divino.
Me acerco. Se pone a cuatro patas. Agarra mis huevos, me chupa. Calor, suavidad. La mejor mamada. Traga todo, ojos en mí. Saliva. Gobe huevos, me pajea. Dedo en mi ano. Débil.
La paro. Me tumbo. Le pido su coño. Glabro, labios hinchados, rosados, húmedos. Bebo directo. Lengua en clítoris, succión, penetración. Bajo al ano. Abandono total. Se frota en mi boca. Indecente. Explota. Vulva contraída, cuerpo temblando.
Se tumba a mi lado. Débil, feliz. Se acurruca. Tetas contra mí. Naturales, pezones como uvas. Los pelo, pincho. Mi polla salta en sus muslos. Me pajea. Chupo pezones.
Se pone boca arriba. Abre piernas. Coño invitador. Froto con mi polla. Calor. Glande en clítoris. Sensible. Entro la punta. Paro. Me muevo leve. Descalotado. Sensaciones divinas. Entro más, salgo. Sorprendida. Beso, penetro de golpe. Grita placer. Repito.
Quiere más. Piernas en mi cintura. Vaivienes fuertes. Mano en garganta. Me pide estrangular. Sensaciones fuertes. Acelero. Sufoca controlada. Arquea. Goza.
Boca abajo. Nalgas redondas. Malaxeo, beso, muerdo. Penetro. Bajo mi peso. Sensual, animal.
A cuatro patas. Culo alto. Paraíso. Agarro caderas. Pillo duro. Sin timidez.
Pulgar en ano. Lo masajea. Pide dos dedos. Saco de coño, ofrezco polla. Glande entra. «Tómame el culo». Lento hasta fondo. Ramoneo. Gime fuerte. No aguanto. «Córrete». Exploto dentro. Jets calientes. Se derrumba. Salgo. Semen chorrea. Lo lame del dedo. Puta.
Sonríe. ¿A la altura del precio? Sí. Ducha. Vuelvo, ella en bata de satén. Tiempo acabado. Me visto. Beso, gracias. Cierra.
Fuera, piernas flojas, huevos vacíos. Llamo. Abre, abraza, besa: «Gracias, cariño, por cumplir mi fantasme de escort».
La Trace: Salgo transformado. Inocencia rota. Mundo nuevo. Corazón aún acelerado. Sabía que era el fin de algo, el inicio de todo. Nervios convertidos en adicción. Aquella hora, eterna.