Llegamos a esa calita escondida entre rocas. El sol quema. Me desnudo rápido, corro al agua, planto. Julia se quita el tanga despacio. Su cuerpo brilla, tetas firmes, vello en triángulo perfecto. Sonrío, corazón latiendo fuerte. No quiero apresurarme. Ella entra lenta, se moja el vientre, sumerge la cabeza. Sale riendo, ojos desafiantes. ‘Quieres revancha, ¿eh?’.
Nos salpicamos. Ella me tira agua, bucea, me voltea agarrándome las piernas. La persigo nadando furioso. La alcanzo, tiro de su pie, la cosquilleo en las costillas. Se retuerce. La abrazo por detrás, mano en tetas, otra en barriga, polla contra sus nalgas. Dura como piedra. Se queda quieta, rinde. La suelto. Se gira: ‘Te gané’. Río, pero el pulso me martillea el pecho.
La aproximación: espera y deseo ardiente
Salimos, jadeantes. Le ofrezco crema. Acepta. Unto su espalda, lento. Bajo a sus nalgas redondas. Entre piernas entreabiertas, labios carnosos me llaman. Froto suave, prolongo. Ella gime bajito. Me toca ella ahora. Cremita blanca en mi piel. En mis nalgas, masajea intenso, dedos hundidos. Señales claras. Me tumbo a su lado, ella de bruces, tetas colgando, pezones rozando arena caliente.
Hablamos. De Claire, de mí. Confieso dudas pasadas, cómo ella me hizo fuerte. Julia admira mi calma ante la erección anterior. ‘Impresionante’. Se gira: mi polla semidura. Reímos. ‘Popol despierta con charlas así’. Halago su cuerpo perfecto. Se sonroja. ‘¿Te masturbas?’. ‘Ayer, pensando en ti’. Traga saliva, ojos maliciosos: ‘Te deseo, Marc’.
El instante: explosión de sensaciones brutas
No hay vuelta atrás. Corazón desbocado, miedo y hambre mezclados. Caminamos a las dunas, mano en mano, toalla tapando mi verga tiesa. Extendemos servietes. Me pego a ella, beso profundo. Lenguas enredadas. Manos en espaldas, nalgas. La miro: tetas erguidas, pezones duros. Bajo labios, lamo tetas, surco entre ellas.
Se arrodilla. Agarra mi polla natural, la inclina, masajea huevos, capullo. Boca caliente la traga entera. Lengua recorre, chupa frenética. Manos en mis nalgas. Cielo. Pero paro. Quiero su placer primero. A cuatro patas, culo sublime ofrecido. Me acerco, entro despacio. Desliza como mantequilla. Pelotas contra carne. Vaivenes largos. Manos en espalda, tetas, clítoris hinchado. Ella empuja, respira agitada. Acelero. Grita, orgasmo la aprieta. Eyaculo chorros calientes dentro. Caigo sobre ella.
Quedamos inmóviles, sudorosos, unidos. Olas de dicha nos envuelven. Mi inocencia se rompe aquí, en dunas salvajes. Siento madurez, libertad nueva. Julia, mi descubrimiento. Corazón aún acelerado, pero sereno. Esto cambia todo. Vuelvo adulto, hambriento de más.