Dos días después de mi noche con Élise, no podía concentrarme. Pensaba en ella sin parar. Trabajaba en casa como traductora. Un ruso fácil, pero mi mente volaba. Decidí airearme en las Tullerías. Vestí una falda ligera, sin bragas. El sol prometía calor. Vi a Anthony de lejos. Mi corazón latió fuerte. Me acerqué.

Hablamos. Paseamos con su perra Iseult. Café en la terraza. Sus ojos en mi escote. Habló de Élise. Le conté nuestro juego. Fantaseé con él. Mi sexo ardió. Crucé y descrucé piernas. La brisa rozó mi intimidad húmeda. Quería tocarme. Pero esperé.

La aproximación nerviosa

Volví a casa excitada. Llamé a Víctor. Amigo con beneficios. Voz sorprendida. ‘Ven a almorzar’. Colgué. Intenté trabajar. Sonó el timbre. Ahí estaba, con vino. Pelo gris en sienes, ojos azules. Deseo renovado. Corazón acelerado.

No cociné. ‘Al restaurante’. Él insistió en invitar. En el sofá, vino en mano. Charla. Le conté de Anthony. Mi confesión: necesitaba sexo puro. Su mano en mi rodilla. Pulso disparado. Bajé los vasos. Besé sus labios. Avidez animal.

Le quité la camisa. Lamí su torso. Pezones duros. Bajé a su vientre. Rodillas en el suelo. Abrí su pantalón. Su polla erecta. Respiración jadeante. La tragué profunda. Chupé, lamí el glande. Él gemía. Mi coño chorreaba.

El instante explosivo

Me levanté. Quité la falda. Desnuda. ‘Lámeme’. Me sentó en el sofá. Separó mis piernas. Boca en mi sexo. Lengua en la raja. Succionó mi clítoris. Grité. Penetró con lengua. Orgasmo anal previo con dedo. Pero ahora, todo nuevo. Nervios y fuego.

Quería más. ‘Fóllame’. Me penetró vaginal. Empujones fuertes. Gime. ‘Más’. Otro orgasmo. Se retiró. ‘Date la vuelta’. A cuatro patas, pecho en sofá. Ofrecí nalgas. Dedo mojado en coño, luego ano. Saliva. Glans en mi entrada virgen ahí.

Primer contacto anal. Miedo y excitación. Corazón en garganta. Empujó. Grito de placer. No dolor. Placer crudo. Me empaló. Vaivenes profundos. Bestial. Orgasmo brutal. Él eyaculó dentro. Caímos exhaustos.

Vergüenza post. ‘No soy así’. Risas. Comimos fuera. Serenidad. Esa tarde, en el sofá, perdí control. Descubrí un placer prohibido. Fin de inocencia. Nuevo horizonte sexual. Latidos aún resuenan.

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