Era un verano asfixiante en el apartamento. Yacía desnuda en la cama, la mano entre las piernas, frotándome el clítoris despacio. Pensaba en Philippe, ese estudiante guapo de la infancia. Imaginaba su lengua en mi coño, lamiendo mi botón. Cerraba los ojos. Humm, sí. Mi pecho subía y bajaba, pechos llenos, pezones duros.

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Philippe y yo nos conocíamos de niños. Él brillaba en la uni, yo llenaba estantes en el súper. Siempre lo deseé. En el bar, borracho, contó cómo folló por culo a una puta en el capó de su coche. Me miró, riendo, escaneando mis tetas. ‘Tú también eres una zorra’, parecía decir. Me dolió, pero lo perdonaba. Quería ser su perra.

La Aproximación: Temblores de Miedo y Ansia

Gimí. Mi coño ardía. Entonces, Démon, el joven pastor alemán, entró. Me paré, pero él se sentó cerca, mirándome con lengua fuera. Le acaricié la cabeza. Quédate quieto, pensé. No se movió. Quería seguir, él era solo un perro. Reanudé las caricias, una mano en tetas, otra en pubis. Pensé en Philippe sodomizándome.

‘Humm, sí, fóllame el culo’. Démon ladró. Lo calmé, pero lamió mis dedos empapados. Sensación rara. Subió al cama, olfateó mis axilas, tetas. Su lengua áspera en mis pezones. ¡Dios! Extraño, pero rico. ¿Sería así con Philippe? No, mejor. Intenté apartarlo. Mostró dientes. Siguió lamiendo, babeando mi vientre. Miedo. Excitación. Corazón latiendo fuerte. No controlaba. Su lengua en mi coño. Lap, lap. Mejor que mis dedos. Bava y jugos mezclados. Ecartré piernas. Fríos por todo el cuerpo.

No podía parar. Olvidé a Philippe. Solo esa lengua voraz en coño, clítoris, ano. Orgasmo venía. Profundo, salvaje. Couinés como cerda. Chorro de mouille, como pis. Démon saltó encima, lamiendo más.

El Instante: Explosión de Sensaciones Prohibidas

Vi su polla roja, salida. Primera vez tan cerca. Quería tocarla. Me giré en 69. Mano temblorosa en su verga, huevos. La pajeé. Él gemía. Cara cerca. ‘No, asqueroso’. Pero lamí. Chupé. Sabor fuerte, excitante. Quería ser su perra. Me puse a cuatro patas. Él montó, fallando. Agarré su polla, guie a mi coño.

Entró. Gruesa, larga. Dolor, placer. Patas en mi espalda. Empujones rápidos. Me rompía. Me toqué clítoris furiosa. Demasiado. Su semen caliente, chorros dentro. Colados.

El Instante explotó. Lengua raspando mi coño, como fuego. Cada lamida un rayo. Pezones erizados, vientre temblando. Mi mano en su polla: caliente, pulsante, viva. Sabor salado en boca, garganta. Montada, su peso animal. Polla hundiéndose, estirándome. Cada embestida un latido en pecho. Sudor, bava, jugos. Clímax brutal, cuerpo convulso.

Quedé pegada a él. Semen goteando. Nadie importaba. Perversa, satisfecha. Inocencia rota. Ahora adulta, marcada. Philippe? Si no, Démon basta. Esa noche abrí horizontes prohibidos. Temblor queda, placer eterno.

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