Llegué al rellano del apartamento de Clara. El corazón me martilleaba el pecho. Golpeé la puerta. Ella abrió. Desnuda. Totalmente. Su piel pain d’épice captaba la luz del julio abrasador. Pechos menudos, erectos. Monte de Venus epilado, fente jugosa como melocotón blanco. Me quedé clavado. Nervios. Excitación. Sabía que le gustaba la desnudez, pero esto… era nuevo. Mi polla se endureció al instante.
Sonrió radiante. No se movió. Alguien subía las escaleras. Pensé que se escondería. No. Se quedó allí, nimbada de sol. Saqué la cámara. Clics rápidos. Su cuerpo curvado en la barandilla. Vieja dama ascendía lenta. Gilda. Grande, distinguida. Se paró. Guiñó ojo a Clara. ‘Tu fotógrafo, ¿eh?’. Clara rio. Cogió sus bolsas. Subimos. Yo di el brazo a Gilda. Detrás, el culo de Clara bailaba. Musculado, de bailarina. Mi erección dolía en los pantalones.
La aproximación: tensión y deseo irrefrenable
Gilda susurró: ‘Bonita chica, ¿verdad?’. Asentí. ‘Y un poco puta’. Sus ojos brillaron. Entramos en su piso lujoso. Clara desnuda, guardando compras. Se estiraba de puntillas. Vulva imberbe relucía al sol poniente. Nos sentamos. Clara en el sillón Emmanuelle, piernas abiertas. Obscena. Gilda: ‘Te queda bien depilada’. Clara pasó mano por su pubis. Luego, entre piernas. Se tocaba. Lenta. Yo disparé fotos. Chat negro saltó a sus rodillas. Ronroneaba. Gilda trajo té. Clara sorbía, masturbándose. Dedos en clítoris. Ojos cerrados. Pecho agitado.
Bruit mouillé. Obsesivo. Vientre se contrajo. Gémissement. Orgasmo. Chat clavó uñas. Sangre perló. Yo eyaculé en pantalones. Té caliente disimuló la mancha. Clara gritó. Herida en seno. Gilda la curó en baño. Volvieron. Clara, sangre goteando, mano en mi polla. ‘Te deseo ahora’. Beso. Cinturón cae. ‘Clara, Gilda…’. Ella no paró. Me desnudó. Boca en mi verga. Gilda dibujaba. ‘Hazlo, cariño’.
El clímax y la huella eterna del placer
Clara chupaba experta. ‘Te amo’, murmuró. Frente a ella. Me rendí. La follé en el tapiz. Crucificada. Golpes en nalgas. Gritaba. Dolor y placer. ‘Más’. Mi polla la abría. Labios rojos tragándola. Eyaculé en su boca, luego dentro. Ella múltiples orgasmos. Sudor, sangre, semen. Gilda observaba, dibujando en sanguina.
Clara en sillón, piernas arriba. Sexo rojo abierto. Gilda: ‘Magníficos’. Yo, desnudo, erecto aún. Me masturbé ante ella. ‘Bonita forma’. Clara despertó. Me mamó de rodillas. Eyaculé en su garganta, vientre. Chorro salpicó falda de Gilda. ‘¡Qué chorro!’.
Bajamos. Yo desnudo. En su piso, Clara pegada. Piel fría, húmeda de semen. ‘Otra vez’. La tomé. Violenta. Corazones desbocados. Pieles chocando. Maladresse en besos. Temblores. Primera vez real. No fotos. Acto. Inocencia rota. Gilda nos abrió horizontes. Ahora, recuerdo. Nervios dulces. Placer eterno. Adulto al fin.