En el salón, sobre el sofá. Puertas cerradas, persianas bajas. Corazón latiendo fuerte. Veinte horas. Él escribe: ¿Estás ahí? Sí. Me tumbo, camisa larga, bragas simples. Nervios en el estómago. Miedo y ganas revueltas. ¿Y si es un error? Pero ya no hay vuelta atrás. Sus palabras me guían. Manos imaginarias suben por mi pantorrilla. Cosquilleo en la rodilla. Masaje en el muslo. Me relajo, cabeza atrás, ojos entrecerrados. Respiro corto. Mordiéndome el labio. Él, desnudo en su cama. Impaciente. Me dice que no quite nada aún. Pero el calor sube. Sus manos virtuales tocan mis nalgas. Las amasan. Levantan la camisa. Rozan la tela de las bragas. Me excito. Se me endurecen los pezones. Abro la camisa. Mordisqueo mi hombro desnudo. Cochina, dice. Sigo sus órdenes. Dedos por el vientre. Por dentro de los muslos. Piel sensible. Mi sexo palpita. Bajo las bragas. Temblando. Dedos en los rizos oscuros. Él se pone duro. Lo siento contra mi pierna. Quiero más. Pero él frena. Lengua juguetona en mi clítoris. Gimo. Dedos frenéticos. No aguanto. Él ruega entrar. Yo no estoy lista. Aún no. Pero el placer crece. Miles de descargas en el vientre. Pechos contra el respaldo. El sofá cruje. Sus mensajes vibran como toques. Me corro primero. Pierdo el juego. Pero qué bien. Lo invito. Entra lento. Calor envolvente. Su polla en mi imaginación. Aprieto. Él gime. Sale y entra fuerte. Ritmo salvaje. Caderas alzadas. Muslos abiertos. Nalgas apretadas. Olas de placer. Grito. Él también. Temblamos juntos. El Instant. Descubrimiento brutal. Primer contacto sin piel. Sensaciones nuevas explotan. Dedos húmedos. Sexo hinchado. Sudor frío. Latidos en las sienes. Cada palabra un roce. Cada pausa un jadeo. Me abro como nunca. Inocencia rota. Polla imaginaria me llena. Me estira. Me hace suya. Pierdo el control. Vientre contraído. Fluidos calientes. Grito ahogado. Él penetra hondo. Me masajea por dentro. No resisto. Explosión. La Huella. Después, el bajón. Effondrada en el accoudoir. Espasmo en la pierna. Calma tibia. Torpor. Él, contra las almohadas. Agotado. Sueño nos arrastra. Sabor en la boca. Volupté compartida. Pregunto si seguirá desvirgándome. Sí, tanto como quiera. Ya no soy la misma. Aquella niña curiosa. Ahora mujer. Despertada. El anonimato nos unió. Pantallas rotas. Fantasmas hechos carne. Corazón aún acelerado. Recuerdo el pulso. La torpeza de teclear con dedos pringosos. La vergüenza dulce. Primer paso al abismo. No hay marcha atrás. Solo ganas de más.

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