Hace diez años, en una pequeña playa desierta bañada por el sol. La brisa levanta sus largos cabellos. Carole, mi primer amor, mi diosa. Lleva una ligera robe blanca. Se acerca sin decir nada. Se detiene frente a mí. La miro largo rato. Su rostro sereno. Un sonrisa maliciosa se dibuja en sus labios. Mi corazón late fuerte. Nervios me invaden. Miedo y excitación se mezclan. Sé que no hay vuelta atrás. Sus ojos pétillantes me transperan. Me siento fundir. Pero una fuerza me gana. El amor. El deseo. Mis manos en sus hombros. La atraigo contra mí. Su cara se pierde en mi hombro. Mis brazos la envuelven. Magia. Su aliento muere en mi cuello. Sus pechos generosos se aplastan contra el mío. Dios, sus pezones se endurecen. Me rozan a través de la tela. Su vientre se pega al mío. Ondula lento. Invitación. La aprieto más. Mis caderas responden. Me balanceo. Presiono mi sexo contra el suyo. Duro. Quiero que sienta mi hambre. Mi deseo crece. Busco sus labios. Besos en la frente. En los ojos. En las mejillas sonrojadas. Al fin, sus labios. Suaves como seda. Los devoro. Mi lengua se atreve. Suspira. Entreabre la boca. La penetro. Nuestras lenguas danzan. Alientos acelerados. Corazón desbocado. Manos en su espalda. La pego más. Deslizo las tirantes. La robe cae. Su cuerpo desnudo. Perfecto. Como un niño, la adoro. Caigo de rodillas. Mi mejilla en su vientre. Busco su calor. Labios en su piel. La devoro. Marca de nacimiento. Viaje al placer. Sus fríos la recorren. Manos en mi pelo. Cabeza echada atrás. Gime bajito. Mi boca baja. A su jardín secreto. Liso, sin vello. Dulce. Beso su botón. Presiono. Quiero beberla. Su néctar fluye. Lo lamo. Exquisito. Gime más. Me aprieta contra ella. Lengua dentro. La exploro. Quiero fundirme. La devoro feroz. ‘Juega, amor’. Se derrumba. Terrasada. La giro boca abajo. Quiero más. Sol se pone. Cielo en llamas. Sus nalgas, colinas doradas. Apartao sus cabellos. Beso su cuello. Manos y labios en su espalda. Llego al surco. Mi lengua en su ojal. Palpita. Lo acaricio. Dedos suaves. Luego boca. Lo lamo. Pervertido placer. Quiero entrar. Se abre. Mi lengua penetra. La poseyo entera. Gime profundo. Vacila. La llevo al éxtasis. Otra vez. Se enrosca. Descansa. Yo tiemblo. Inexperto. Maladro. Pero loco de amor. Su risa, su voz, su mirada. Me guían. La amo. Carole. Después, arena tibia. Cuerpos entrelazados. Inocencia rota. Mundo nuevo. Ella duerme en mis brazos. Yo la miro. Lágrimas. Felicidad. Pasamos a adultos. Esa playa vive en mí. En sueños. Ella es mía. Madre de mis hijos. Mi todo. Le falta sus sonrisas. Su calor. Pero en el corazón, eterna. Je t’aime, Carole. El que nunca dejó de soñarte.