En el asiento trasero del Ford V8, el bolide devora la carretera. Mi corazón late como un tambor de guerra. Clyde pisa a fondo, el viento azota mis rizos. Las balas zumban, abeja furiosa. Bang bang. Miedo y deseo se enredan en mi vientre. Su mano derecha en el volante, la izquierda sube por mi muslo. La falda se arruga, piel lisa expuesta. Tiemblo. ¿Es esto? Mi primera vez. No hay vuelta atrás. El clan Barrow en acción. Una mano en el pecho, otra en el fusil. Pero ahora, solo nosotros. Sus dedos rozan mi braguita. Calor sube. Nervios me aprietan la garganta. ¿Y si nos pillan? ¿Y si muero virgen? No. Quiero esto. Lo miro, ojos fieros. Él sonríe, lobezno. Acelero el pulso. Sus dedos presionan. Humedad traicionera. Jadeo. Bang bang. Balas cerca. Adrenalina enciende todo.
Sus dedos se cuelan. Primer contacto. Mi coño virgen palpita. Maladroite, torpe. Él explora, yo abro piernas. Temblor en rodillas. Corazón desbocado. Lo toco yo. Bajo el pantalón. Dura como cañón. Mi mano inexperta la agarra. Piel caliente, venas hinchadas. Él gime. Yo aprieto. Bang bang. Sirenas lejanas. No paramos. Sus dedos dentro. Agitación brusca. Dolor dulce, placer nuevo. Exploto en sensaciones. Húmeda, resbaladiza. Mi mano sube y baja. Pre-semen lubrica. Malabarismos nerviosos. Él acelera coche, yo acelero placer. Parker ataca. Yo fundo. Él craquea. Bang. Su polla salta en mi palma. Caliente, viva. Primera vez tocando una. Mi inocencia se rompe aquí, entre balas y gasolina.
La Aproximación
Él eyacula primero. Blême yo. Huele a sangre, a esperma. Su jugo chorrea por mi mano. Tibio, pegajoso. Yo sigo agitándome. Sus dedos en mi clítoris. Bang. La segunda bala. Para mí, su Bonnie. En pleno éxtasis. Agonía y gozo. Mi coño contrae. Vengo fuerte. Grito ahogado. Petite mort. Grande llega. Todo acaba. Dos balas en el corazón. Fin de la banda. Recuerdo esa maladresse excitante. Latidos furiosos. Tensión que sube como fiebre. Piel sudada, olores crudos. De niña a mujer en segundos. Balas sellaron mi despertar. Nostalgia nerviosa. ¿Valió la pena? Sí. Cada pulso, cada roce. Mi primera vez: fuego y muerte.