En el asiento trasero del coche, en el parking subterráneo de Bruselas. El corazón me late como un tambor desbocado. Ninon está ahí, desnuda, mirándome con esos ojos verdes amazónicos. Sudor frío en la nuca. ¿Y si Amélie llama? ¿Y si esto destruye todo? Pero su piel suave me llama. No hay vuelta atrás. El Rubicón está cruzado.

Manos temblorosas. La acerco. Sus pechos, esas peras maduras, se yerguen ante mí. Primer contacto: mis labios en su cuello. Salado, caliente. Ella gime bajito. Nervios a flor de piel. Mi polla late, dura como nunca. ¿Es esto traicionar? ¿O libertad? Sus dedos en mi nuca, tirando suave. Besos torpes al principio, lenguas chocando. Malabares en espacio estrecho. Risas nerviosas. Excitación sube. Bassins rozándose. Fricción eléctrica.

La aproximación nerviosa

Ella se sube encima. Yo la tumbo. Pies pequeños, uñas azules. Los beso. Subo por pantorrillas, muslos. Piel de seda. Su coño glabre, húmedo, me espera. Lengua dentro. Sabor floral, dulce pecado. Ella arquea la espalda, orte ortos contra la puerta. ‘¡Oh la vache!’, grita. Primera vez así: salvaje, expuesta. Mi lengua danza en su clítoris. Sus muslos me aprietan la cabeza. Facehugger vivo. Gime fuerte, sin pudor. Nervios míos se disipan en su jugo.

Me mira, febril. ‘Ven’. Me pongo encima. Polla en su entrada. Húmeda, lista. ‘¿Preservativo?’, pregunta. En el maletero. Olvido todo. Desnudos, crudos. Empujo lento. Su coño corto, apretado. Fondo que me comprime el glande. Gime largo. Yo entro pleno. Ritmo lento. Ojos en ojos. Lengua en su boca. Placer sube como ola. Demasiado intenso. No aguanto. Eyaculo dentro. Fuerte, profundo. Primera vez sin condón. Semilla en su interior. Culpabilidad y éxtasis mezclados.

El instante explosivo y la huella eterna

Me retiro. La miro, vulva brillante de mí. Servilleta suave, la limpio. ‘Thomas nunca me secó’, dice. Celos punzan. Pero sigo. Dedos en su coño. Ritmo perfecto. Pulgar en clítoris. Pierna en reposacabezas. Chupa sus propios dedos. Orgasmo la sacude. Convulsiones, ‘¡oh la vache!’. Largo, eterno. La hago gritar hasta lágrimas. Primera vez dándole placer así. Yo, su instrumento.

Después, abrazados. Cuerpos pegados, sudor compartido. Inocencia rota. Ya no soy el fiel de Amélie. Soy amante de Ninon. Horizonte abierto: deseo puro, sin barreras. Pero sombra: ¿embarazo? ¿Culpa? Ella duerme en mis brazos. Yo veloz. Corazón aún acelerado. Esta noche cambió todo. Fin de la niñez emocional. Adulto en pecado. Huella indeleble.

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