En la sala especial del instituto. Luz rosa tamizada por los estores. Entramos a hurtadillas. Mi corazón martillea. Sudor en las palmas. Lucienne, mi Lulu, sonríe con picardía. ‘¡Ben ça alors!’, dice asombrada. Sé que no hay vuelta atrás. El riesgo me excita. Mi mujer ronda por ahí. Mi hija y yerno dirigen esto. Pero su cuerpo contra el mío. Sus tetas endurecidas bajo la blusa. La beso. Largo. Húmedo. Manos en sus nalgas. Subo la falda. Piel satinada. Nada de bragas. Está expuesta. Nervios me atenazan. ¿Y si entra alguien? Personal médico. Invitados. Pero el deseo gana. La llevo al gran lecho. Nos desplomamos. Sus muslos abiertos. Triángulo de vello rubio. Falso, lo sé. Chato. La levanto la falda. ‘¡Cierra con llave!’, suplica. ‘Imposible’, digo. ‘Tranquila, todos en la recepción’. Miento para calmarla. Para calmarme. Mi polla tiesa duele. Pulsa. Ella se muestra. Coño chorreante. Me arrodillo. Primera vez aquí. Este lugar médico. Prohibido. Estrujo pelos castaños. Encuentro el clítoris. Lo beso. Lo chupo. ‘¡Aah! ¡Síii!’, gime. Olvido todo. Lamida experta. Dedo en su coño. Otro en el culo. Se retuerce. Agarra mi pelo. Duele. Me da igual. La hago correrse. Zumo amargo en mi boca. La bebo. Piernas me aprietan. Éxtasis. Se calma. Me besa. Prueba su sabor. Se desnuda. Ordena: ‘¡Quieto!’. Desabrocha mi camisa. Juega con mis pelos grises. Baja pantalón. Calzoncillo. Mi verga libre. Tiembla. Quiere guiarla. ‘¡Impaciente!’, ríe. Me tumba. Bocabajo. Piernas colgando. Se arrodilla. Empuña mi polla. Golpea. La traga. ‘¡Aaaah!’. Placer sube raudo. ‘¡No!’, aprieta base. Me contiene. Sube a cuatro patas. Mira de reojo. Sé lo que quiere. Primera vez para mí. Anal en este sitio. Riesgo total. Me pongo detrás. Nalgas redondas. Las abre. Ano moreno. Lo lamo. Lengua punza. ‘¡Síii!’. Dedos suyos en su coño. Chorrean. Los lamo entre lametones. Rico. Pero quiero más. Me enderezo. Glande en su ano. Húmedo de saliva. Empujo. Punta entra. Aprieto. Cruje. ‘¡Aaaah!’. Lento. El esfínter traga mi cabeza. Delicia. Vaivén libre. ‘¡Encúlame! ¡Síii! ¡Mete tu grosor!’. Siente mis embestidas. Dedos en su coño rozan mi polla a través de la pared. Frenesí. Ella goza otra vez. Gritos. Yo resisto. La volteo. Entro en su coño. Tierno. Cálido. Océano. Piernas en mi espalda. Talones azotan. No aguanto. Semen brota. Llena su vagina. Desborda. ‘¡Aaaaah! ¡Síiiii!’. Tercera corrida para ella. Orgullo. Me derrumbo. Agotado. Corazón galopa.

Despierto. Ella vestida. ‘Hora de irnos’. Lavabo rápido. Abro puerta. Vacío. Corredores desiertos. Salón casi vacío. Su tío la llama. Despedida formal. ‘Todo placer mío’, digo. Se aleja ondulante. Rico espectáculo. Busco a Juliette. No está. Vuelvo al pasillo. Oigo ruidos. Otra sala. Gemidos. ‘¡Oh Georges! ¡Síii!’. Mi mujer. ¡Imposible! Abro. La veo. A cuatro patas. Falda arriba. Un viejo la taladra. Métronome. Me ve. ‘Chéri… en unos minutos…’. Petrificado. Alguien me arrastra. Puerta cierra. Mi mundo se quiebra. Inocencia rota. No soy el único. Liberación amarga. Adulto de golpe. Corazón aún acelerado. Pero cambiado.

La Aproximación: Miedo y deseo en el pasillo

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