En el salón de Pascal, delante del fuego crepitante. El calor lamía mi piel. Corazón latiendo fuerte. Manos atadas atrás, antifaz rojo cubriendo ojos. El plug en mi culo, secreto que ocultaba toda la tarde. Nervios me trepaban por la espalda. ¿Y si dolía demasiado? ¿Y si no gustaba? Pero el deseo ardía más fuerte. Pascal y Philippe me miraban. Marc observaba desde el sofá. Clo acababa de lamer mi coño empapado. Sabían mi jugo. ‘Aceptas ser nuestra?’, preguntaron. ‘Sí’, murmuré. Voz temblorosa. No había marcha atrás.
El champagne burbujeaba en mi garganta. Cuerpo expuesto. Seins nus en el soutien, pezones duros por la cadena de oro. Faldas abiertas, piernas en medias negras. Caminaba tiesa por el plug. Cada paso un recordatorio: esto dilataba mi ano virgen. Pascal susurraba promesas. ‘Te follaré el culo delante de todos’. Mi clítoris palpitaba. Miedo y excitación revueltos. ¿Podría soportarlo? Marc sonreía, su candaulismo avivado. Philippe ya me había follado la concha, apretada por el plug. Grité de placer. Ahora, el siguiente paso. Pascal me ordenó: ‘Muéstrales tus nalgas’. Me puse a cuatro patas. Manos libres ya. Abrí mis cachetes. El cristal brillaba. ‘Ecarte más’, dijo. Me cambré. Corazón en la garganta. Sudor perlando piel.
La Aproximación: Tensión Antes del Salto
Pascal tiró del plug. Lento. Sensación de vacío ardiente. Grité. Dolor punzante, pero placer naciente. Lengua suya en mi ano. Lamía profundo. Babas calientes. Relajaba el esfínter. ‘¿Quieres que te folle el culo?’, preguntó. ‘Sí, despacio primero’. Su glande presionó. Entrada virgen. Pulsaba. Empujó suave. Ardía. ‘Para…’, jadeé. Pero seguí: ‘Ahora a fondo’. Se hundió. Llenura brutal. Nervios explotando. Cada vena suya frotaba paredes internas. Nueva. Prohibida. Me empaló más, levantándome por muslos. Piernas temblando en tacones. Clo lamió mi coño, chupando semen de Philippe. Clítoris pellizcado. Gritos ahogados.
El Instante: Explosión Anal y Entrega
Ritmo creció. Follada fuerte. Ano dilatado al máximo. Placer anal irrumpiendo. Olas subían. ‘¡Córrete dentro!’, supliqué. Él gruñó. Semen caliente inundando recto. Yo exploté. Espasmos violentos. Cuerpo arco tenso. Bajé temblando. Boca en su polla, limpiando. Sabor mío y suyo. Marc y Clo corrían cerca. Piscina después. Risas. Agua fresca calmando fuegos.
En el coche de vuelta, Pascal me susurró: ‘Ven a un almuerzo de negocios. Ayúdame’. Dudé. Miré a Marc. ‘Sí, si él acepta’. Clin d’œil cómplice. Esa noche cambió todo. Mi inocencia anal rota. Descubrí abismo de placeres. Ahora, puta entregada. Corazón acelerado aún al recordarlo. Nervios dulces, excitación eterna.