En la habitación del piso de arriba. La cama king size nos espera. Misu ya está desnuda. Piernas abiertas. Dedos hurgando su coño húmedo. Me mira con ojos hambrientos. Mi corazón late fuerte. Sudor en la nuca. Sabía que esto iba a pasar. El strap-on doble sobre las sábanas. La pera gorda para mi concha. La polla vibrante para su culo. Pero ahora ella quiere devolvérmela. Mi primera vez por detrás. No soy fan. Nunca he gozado así. Nervios me aprietan el estómago. Deseo quema entre las piernas. No hay marcha atrás. ‘A mi turno de recalaminarte el pot de escape’, dice riendo. Me pongo a cuatro patas. Quiero verla. Sus ojos en los míos. Me lame los labios. Lubrica la polla en su raja chorreante. Primero en mi clítoris. Electricidad sube por la espina. Respiro hondo. Pezones duros rozan las sábanas. Manos en mis nalgas. Las abre. Roseta expuesta. Fría. Vulnerable. Empuja suave. Resiste mi ano. Una, dos veces. Glandón gordo fuerza. ‘¡Ayy!’. Duele el pinchazo. Pero pasa. Dentro. Llenándome. Ritmo lento. Me acostumbro. Cuerpo tiembla. Batidos cardíacos retumban en oídos. Sudor perla la frente. Ella acelera. Va y viene. Profundo. No duele ya. Indiferencia al principio. Quiero gemir pero no sale. Sus dedos buscan mi coño. Cuatro entran de golpe. Puño casi. Pouce en clítoris. ¡Joder! Explosión. Dedos follan furiosos. Siento la polla a través de la carne. Vientre arde. Piernas flaquean. ‘¡Misu, sigue! ¡Me violas la chochita!’. Subo. Rápido. Orgasmo nace. Brutal. Grito. Olas me barren. Coño aprieta sus dedos. Culo palpita alrededor de la verga. Todo negro. Pequeña muerte. Caigo. Dormida en éxtasis. Su grito me despierta. Cachetada. ‘¡Pipa! ¡Pensé que te morías!’. Río. Lágrimas. Abrazo fuerte. Inocencia rota. Ahora soy suya. Adulta en placer prohibido. Temblamos juntas. ‘Te amo más que nada’. Huella grabada. Cada latido recuerda esa primera invasión. Nuevo horizonte abierto. Nervios convertidos en adicción. Misu, mi diosa perversa.