En la habitación del hotel, el ronquido de Joël retumba como una sierra. Pero no es él quien me quema ahora. Es Fabrice. Recuerdo esa segunda noche. El estómago revuelto. El corazón latiendo fuerte contra las costillas. Después de los juegos en binoma, sus manos firmes en mi espalda. Nuestros cuerpos pegados en la selva, en la sala. Su mirada imperativa. Me guía. Me dirige. Siento el calor subir por las piernas. La piel erizada. Sé que no hay vuelta atrás. Él me toma la mano en la cena. No pregunto. Subimos. La puerta se cierra. ‘Desnúdate. Lentamente’. Mi pulso acelera. Las manos tiemblan al desabrochar la blusa. Sus ojos devoran. El sostén cae. Los pezones duros, traicioneros. El string blanco que guardaba para Maxime. Me mira. No toca. Aún no. ‘Gira. Muéstrame ese culo que me ha calentado todo el día’. Me ruborizo. Obedezco. El aire fresco en la piel desnuda. El deseo palpita entre las piernas. Sabe lo que quiero antes que yo. Llama a Maxime por visio. Me ordena masturbarme para él. Fabrice observa. Su presencia me enciende más que la pantalla. Maxime gime. Yo exploto. Mouille el colchón. Pero no es suficiente. Lo sé. Él lo sabe.

La ducha. Su orden: ‘Lávame’. Agua caliente. Jabón en mis manos. Su polla dura bajo mis dedos. ‘Desnúdala y lávala bien’. Obedezco. Primera vez lavando a un hombre así. Me excita. ‘Ahora, doigtea mi culo’. Lubrificante frío. Mi índice tímido. Entra. Gime. Añado otro dedo. Sus caderas rotan. Placer en su rostro. Yo, empapada. Nunca imaginé gozar con esto. Me voltea. ‘Te voy a follar el culo para agradecerte’. Dedos en mi ano. Primero uno. Dolor fugaz. Luego dos. Tres. Mi clítoris palpita bajo su otra mano. Grito. Orgasmo brutal. Me seca. Al cama. ‘Abre las piernas. Agárralas detrás de las rodillas’. Foto con su móvil. ‘Para el recuerdo’. Lubrica su verga gruesa. Dedos en mi coño, luego en mi culo. ‘Estás lista’. Se tumba sobre mí. Piel contra piel. Sin condón. Su calor invade. Lentamente. Duele. Luego, plenitud. Bombeados fuertes. Dedo en mi clítoris. Jugo otra vez. Él eyacula dentro. Jets calientes. Me corro como nunca. Cuñero. Besos en el cuello. Su polla aún semi-dura.

La aproximación: tensión y deseo incontrolable

Despierto pegada a él. Su aliento en mi nuca. Semilla seca entre nosotros. No remordimientos. Solo revelación. Mi inocencia rota. Descubro mi sumisión. Mi culo, virgen hasta ayer, ahora ansía más. Maxime ya no basta. Fabrice me ha despertado. Soy chienne. Puedo serlo. Lo amo por eso. Por guiarme al abismo. El teléfono suena. Maxime. Le digo que mi coño es suyo. Pero mi culo… open space. Risas. Complicidad. Esa noche me transformó. Fin de la rutina. Inicio de un mundo nuevo. Nervios convertidos en adicción. Cada latido, cada roce, grabado en mi carne. Ya no hay vuelta atrás. Solo deseo visceral.

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