Estaba sentada en un banco del Tiergarten, 11 de marzo de 1944. Berlín rugía con la guerra. Corazones rotos por todas partes. Viudas por doquier. Yo, Hildegarde, alta, rubia, atlética. Educada, amante de la música, libros, teatro. Pero obsesionada con los hombres. El corazón me latía fuerte. Nervios en el estómago. Esperaba al coronel Siegfried Aufchtate. No el primero. Pero él era diferente. Seguro, carismático. Poderoso. Pasaba por esa alameda todos los días hacia el Ministerio de la Guerra.
Lo vi venir. Paso firme. Uniforme impecable. Me levanté. ‘¡Coronel Aufchtate!’ Mi voz tembló un poco. Él alzó la vista. Despacio. Desde mis zapatos de tacón, gemelos firmes, falda ajustada. Subió por mis muslos, cintura, pechos. Dentelle sutil. Cuello blanco, cadena de oro. Mi rostro, ojos azules, sonrisa pícara. ‘¿Quién es usted?’ preguntó, aturdido. ‘Hildegarde, secretaria del general.’ Cabeza inclinada. Sumisión fingida.
La aproximación
Caminamos juntos. Silencio tenso. ¿Casado? ¿Imposible? Su perfil: nariz aguileña, ojos profundos. Decidí: lo quiero. Entre mis piernas. Costara lo que costara. Guerra. Pendencias fáciles. Pero el deseo ardía. ‘¿Le gusta su trabajo?’ Malicia en su voz. ‘Honrar al general… y a usted.’ Sus ojos brillaron. Llegamos. ‘No entre conmigo.’ Obedecí. Pero no era el fin.
Tarde en la oficina. Teclazo cartas. General en consejo. Coronel cerca. Sténografía. No miradas. Reloj sonó 21h. Cansancio. Espalda rígida. Hambre. Imaginé baño caliente. Agua envolviéndome. Mano en seno. Teta firme. Pezón rosado. Dedos bajando. Monte liso. Sexo húmedo. Dos dedos dentro. Pulgar en clítoris. Placer nuevo, intenso.
‘¡Hildegarde!’ Salto. Corro a su despacho. Caliente. Húmeda. ‘¿Todo bien?’ ‘Sí, fatiga.’ Mentira. Lo miro. Labios. Bulto en pantalón. ‘Coronel, te quiero.’ Mano en su entrepierna. Nuca. Beso feroz. Lengua busca lengua. Masajeo. Duro. Crece.
Él retrocede. Espalda al escritorio. Tiro de pelo. Mano en culo. Firme. Beso de nuevo. Dedos suben falda. Piel cuerva. Rugosos. Tiemblo. Desabrocho cinturón. Botones. Lo agarro. Caliente. Palpitante.
Sus dedos en mi sexo. Húmedo. Me hace esperar. Clítoris pellizcado. Dos dentro. Vaivén. Piernas flaquean. Caigo de rodillas. Boca en glande. Gota salada. Chupo. Lengua gira. Testículos en mano. Aspiro.
El instante
Me alza. Sobre escritorio. Falda arriba. Bragas abajo. Mojadas. Piernas cerradas. Fuerza. Abre. Sexo roza. Guío. Penetra. Profundo. Golpes fuertes. Cloqueo. Contraigo. Placer sube.
Ralentiza. Sale. Giro. Placa boca abajo. Pelo tirado. Cabalgo atrás. Espalda arqueada. Espasmos. Él eyacula. Lleno. Calor.
Jadeos. Se retira. Miradas. Casado. Pero intenso. ‘Ni una palabra. O peor que muerte.’ ‘No diré. Pero es el principio…’
Explosión lejana. Bombas. ¿Pararon? ¿O el mundo se detuvo?
Esa noche perdí control. Primera vez soumise. Inocencia rota. Placer nuevo. Corazón acelerado aún. Horizonte abierto.