La puerta de mi casa. Mi corazón late como un tambor desbocado. Paul está de viaje, o eso cree Gilles. Lo invité aquí, en nuestra cama conyugal. Sudor en las palmas. ¿Y si Paul regresa? No. Esta vez no nos interrumpirán. Dos intentos fallidos en el taller de arte. La tercera será la vencida. Miro el reloj. Cada tic-tac acelera mi pulso. Me pongo el vestido ceñido, ese que resalta mis curvas. Pecho agitado. Excito y miedo se enredan en mi vientre. Suena el timbre. Abro. Gilles sonríe, depredador. Entra. Cierro la puerta. No hay vuelta atrás.

Sus ojos me devoran. Me arrastra al salón. Beso torpe al principio. Labios se chocan. Lenguas buscan. Manos temblorosas. Él aprieta mis nalgas. Gimo bajito. Corazón en la garganta. Subimos las escaleras. Tropiezo en el peldaño. Risas nerviosas. Entramos en el dormitorio. Luz tenue. Cama king size. Mi cama con Paul. Culpa punza, pero el deseo la ahoga. Se quita la camisa. Pecho musculoso. Yo tiro del vestido. Quedo en bragas. Él jadea. Me tumba. Besos en el cuello. Mordiscos. Piel erizada. Dedos bajan mi ropa interior. Húmeda ya. Vergüenza y orgullo. Él se desnuda. Polla erecta. Grande. Nervios me aprietan el estómago.

La espera ardiente

Sus manos exploran. Pezones duros bajo sus pulgares. Arqueo la espalda. Boca en mi sexo. Lengua lame. Explosión. Piernas tiemblan. Grito ahogado. Él sube. Fricciona. Entrada lenta. Dolor placentero. Primera vez así, fuera del matrimonio. Llenura nueva. Mueve caderas. Ritmo acelera. Sudor perla nuestros cuerpos. Uñas en su espalda. Jadeos sincronizados. Ojos cerrados. Mundo desaparece. Solo carne contra carne. Malabares inexpertos. Él tropieza, yo aprieto. Risa entre gemidos. Tensión sube. Corazón galopa. Orgasmo me parte. Olas violentas. Él gruñe. Eyacula dentro. Calor invade. Quedamos pegados. Respiro entrecortado.

Después, el vacío. Nuestros cuerpos desnudos, exhaustos. Alguien tose. Puerta se abre. Paul y Sylvie. Trampa. Congelo. Gilles maldice. Sylvie araña mi cara. Dolor quema. Nos atan flojo. Nos dejan solos. Furia estalla. Insultos llueven. ‘Puta’, ‘frustrada’. Él confiesa: soy la 124. Mentiras dulces eran anzuelos. Promesas falsas. Lágrimas calientes. Vergüenza me come. Inocencia muerta. Primera vez, y así acaba. Paul escucha cintas. Me da píldora del día después. Decido. La trago. Limpio mi cuerpo en el bidet. Agua lava semen, no culpa. Mañana despierta dudas. ¿Lo amo aún? Gilles, veneno. Paul, roca. Venganza murmura en mí. Pero su beso tentativo revive esperanza. Heridas sangran. Adultez cruel: placer fugaz, ruina eterna. Nunca olvidaré esa noche. Me abrió abismos.

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