En la habitación de William. El corazón me golpetea el pecho. Rápido. Fuerte. Tengo diecinueve años. Virgen aún. La fiesta me soltó la lengua. Algo ebria. Le confesé todo. Mi miedo. Mi ansia. Ser mujer. Él sonrió. Dulce. Paciente. ‘Te ayudo’, dijo. Ahora aquí. Puerta cerrada. Aire espeso. Sudor frío en la nuca. Manos temblorosas. Sus ojos me queman. No hay marcha atrás. Lo sé. El estómago se retuerce. Miedo y fuego revueltos. Quiero huir. Quiero más.
Se acerca lento. Mi primer beso real. No como los torpes de antes. Labios suaves. Lengua invade. Explora. Me derrito. Gimo bajito. Inexperta. Maladroite. Mordisqueo mal. Él guía. Manos en mi cintura. Temblando. Quita mi camiseta. Piel al aire. Pezones erguidos. Frío. Calor. Los toca. Dedos suaves. Vibran mis tetas. Jadeo. Corazón desbocado. Baja el pantalón. Bragas húmedas. Ya chorrea mi coño. Nervios. Excitación. Piernas flojas. Me tumba en la cama. Besa cuello. Hombros. Ombligo. Cada centímetro. Tensión sube. Respiro entrecortado. Abro piernas. Instinto. Miedo. Deseo.
La Aproximación
Encuentra mi clítoris. Dedo primero. Roza. Electricidad. Nunca sentido. Grito ahogado. Luego lengua. Lamidas lentas. Chupa. Me retuerzo. Mojada. Sucio fluido. Primera vez así. Explosión sensorial. Le ruego. ‘Entra’. Su polla dura. En la entrada. Frota largo. Desliza por la raja. Tortura dulce. ‘Por favor’. Empuja lento. Duele. Quema. Virgen rota. Se hunde profundo. Para. Lleno total. Pulsa dentro. ‘Muévete’. Empieza suave. Maladroite. Dolor punzante. Mezclado placer nuevo. Acelera. Golpes firmes. Sudor. Gemidos míos. Su aliento caliente. Cuerpo contra cuerpo. Frémissement. No gran orgasmo. Pero algo estalla. Nuevo mundo. Me corro leve. Él se desata. Fuerte. Salvaje. Vacía dentro.
Al amanecer. Cuerpo pesado. Dolor dulce entre piernas. Segunda ronda. Ahora placer puro. Me lleva alto. Grito. Orgasmo real. Temblores. Sudor compartido. Ya no inocente. Adulta. Horizontes abiertos. Pero marca imborrable. Inocencia hecha trizas. Sabor agridulce. Nervios calmados. Corazón sereno. Séxualidad despertada. William me abrió la puerta. Nunca igual. Cada toque futuro lleva su eco. Nerviosa siempre en el inicio. Pero excitada. Viva. Esa noche cambió todo. De niña a mujer. Irreversible.