Estamos de vuelta en mi verdadero lugar de trabajo, al otro lado del murete que cobijó nuestros primeros escarceos. Mi sexo aún arde, caliente, húmedo. Floto en mi nubecita de placer. Lo miro frente a mí, con esa sonrisa ladeada que me enloquece. No hay tiempo para palabras. Entra una clienta. La atiendo, sonriendo por inercia. Ella cree que es para ella. Pero no. Revivo su lengua en mi piel, lamiendo cada rincón.
Sale la clienta. Él se pega a mi espalda. Sus manos en mi cintura. Me habla de tonterías. Dice que fue bueno, que hay que repetir. Yo protesto: imposible. Mi cuerpo grita sí. Deslizo mis manos por sus caderas. Mis dedos rozan bajo sus pechos. Oigo un no, pero su cuerpo pide más. Mi mano baja por su pierna. Sus muslos se cierran por reflejo. Gira la cabeza, clava sus ojos en los míos. Segundos después, sus piernas se abren. Sonrisa leve en su rostro. Presiono su muslo alto. Mi palma en la pierna, dedos en su entrepierna. Su cuerpo dice sí, alto y claro.
La Aproximación: Tensión y deseo incontrolable
Sus gestos son hábiles. Me masturba sobre la tela. Aprieta mi pecho por debajo. De fuera, parece que mira mi pantalla. Ese engaño me excita. Siento la tensión subir. Me levanto. Vamos al nido. Lo sigo, veo el bulto en su pantalón. Me quiere. Delicioso. Pasa su mano por mi culo al rozarme. Yo, profesional, agarro el teléfono. Por si acaso.
No hay tiempo que perder. Me besa, me desnuda, me instala. Toma mi mano, la pone en mi pecho. Me acaricio. Él se arrodilla ante mi intimidad. Contacto mágico. Besos, lengüetazos. Levanta la vista. Lo miro, jadeo, tiemblo. Mi mano en mis senos.
¡Frío en la espalda! ¿Y si alguien entra? Hay que ir más rápido. La excitación sube. Demasiado bueno. Me derrito bajo su lengua y dedos.
¡Sonido! El teléfono. Nos miramos. No para. Descolgamos: «SAV Dépôt Electro, buenos días». Mis labios se abren, los suyos se cierran en mí. Hablo con la clienta. Él titila mi clítoris, dedos en mi vello. Acelera. Observa. Mi bajo vientre ondula con sus caricias, fuertes, profundas. Mi cara, impasible.
Sus manos entre mis muslos. Saliva facilita la entrada. Cejas fruncidas. No lo miro. Quiere hacerme saltar. Aprovecha un beso en mi sexo para deslizar dedo entre nalgas. Impasible.
Me concentro en la clienta. Ignoro el placer. Su dedo presiona lento entre mis nalgas. Debo colgar. Al agradecer, entra en mí. Húmedo, sin dolor. Lengua sigue torturando.
¡Por fin gimo! Le digo que me encanta. Déjame ir. Etincelas en el cerebro. Desconecto. Caresses, besos, penetración. Aún no satisfecha. Me hace levantarme, me gira al muro. Se acerca. Abro piernas. Lo quiero dentro, ya. Raramente deseé tanto un pene. Reculo para empalarme. Sus manos en mis pechos. Bien.
Empiezo vaivén, lento, fuerte. Siento vibraciones. No ir rápido, o exploto. Acerco mi cuello, beso. Gira cabeza, atrapo su boca. Acelero a ratos. Sexos coulissant. Sonido rompe silencio. Manoseo senos. Sus nalgas chocan mis muslos. Ella acelera, gruñe. La agarro caderas, culo. Entro más.
El Instante: Explosión de sensaciones brutas
Va a correrse. Inminente. Olvida teléfono, trabajo. Quiere explosión. Mano en nalgas, fesa. Remueve, ondula. Sexo frota mesa. Baja mano a su monte. Él acelera caricias. Contorsiona, agarra base de su sexo, bolas. Golpes más fuertes.
No resiste. Mano en testículos sube placer. Acelera. Empuja, gruñe. Levanta su cuerpo. Ella suelta grito ahogado. Miembros flojos, se apoya en mesa. Sigo moviéndome. Voy a venir.
Ella vuela. Cada embestida, orgasmo. Vibra. Lo siente entero. Acompaña su clímax. Él explota. Lentos, intensos. Crispación total. Alegría.
Me abraza. Giro para besar. Alucino. Nunca creí desconectar así. Minutos después, charlamos, humor delicado. No me visto. Dejo sexo a la vista. Él mira. Le gusto. Su mirada, señal: no acaba.
Se repone. Pero quiere más. Me ve semidesnuda, excitado. Me arrodillo. Lo tomo en boca. Lengua en glande. Beso labios. Allers-retours. Mejillas hundidas. Mirada perfora. Masturbo ante su cara. Boca, lengua. Suficiente.
Manos en hombros. Levántate. Sé que caresses divinas. No quería correrse aún. Me siento en mesa, muslos al borde. Avanza, besa, penetra. Sale y entra. Tortura dulce. Besos, lenguas. Agarra nalgas, levanta. Sincronía perfecta.
Ritmo ideal. Lee mis ojos: allegro, piano. Mano bajo nalgas. Dedos en raia húmeda. Anticipa deseos. Besos a medida. Mano a escote, agarra pecho. Comunión en remise. Nadie molesta.
Fin cerca. Placer sube. Sexo en mí, dedo penetra suave. Condiciones la vuelven extra. Concentro placer. Lo imploro. Llega, palier a palier. Imágenes osadas. Orgasmo cerca. Me arqueo, planto en su sexo. Aprieto mano. Él en mí. Visión lo lanza. Me llena. Parois aprietan. Cierra ojos. Liberado. Feliz.