Mi primera vez con una secretaria madura y voluptuosa

En ese despacho angosto de la PME en Seine-et-Marne, el viernes por la tarde, el corazón me latía desbocado. Tres días obsesionado con Madame G., Christiane, la secretaria rusa de curvas generosas. Cuarenta y cinco o cincuenta y cinco años, pelirroja, pechos pesados, culo prieto en faldas ceñidas. Mi polla dura desde el miércoles. Nervios […]