Mi primera vez: el desconocido que me salvó y me abrió al placer

En el asiento del copiloto del 4×4, con la cagulla cubriéndome la cara, el corazón me martilleaba el pecho. Hacía frío, pero sudaba. El motor rugía suave en la noche solognota. Él acababa de arrancar, máscara quitada para conducir. Su perfil duro, voz grave pidiendo silencio. Yo, Alexandra, desnuda bajo la bata de seda, piernas […]