Mi primera vez con un hombre: el beso que rompió mi inocencia

En la gran cama de Annie y Edmond, el corazón me latía como un tambor. Habíamos empezado con caricias suaves. Las mujeres se besaban, sus lenguas danzaban. Yo tocaba a Annie, ella gemía bajito. Pero mis ojos volvían a Edmond. Su polla semierecta me hipnotizaba. Sudaba. ¿Y si no podía? ¿Y si Béatrice se reía? […]