Mi primera vez con los obreros: el despertar prohibido de Aline

Domingo. Veintiuna horas. Llevo diez al volante. Por fin, el camino a la residencia. Ansío la cama. Todo oscuro. Los dueños llegan en una semana. Qué idiota, ofreciéndome para vigilar la pintura exterior. Ocho días solo en este agujero. Louise en París. Yo, con vacaciones, a quince kilómetros del pueblo. Para desconectar. El apartamento intacto […]