Mi primera vez con Charlotte: del masaje al placer prohibido

Lunes, 13 horas exactas. Soné a la puerta con el corazón en la garganta. Veinte kilos de más me pesaban más que nunca. Charlotte abrió. Cincuenta años, robe ligero, pechos firmes, culo redondo, mirada que invita. Me pidió desnudarme. ‘No me gusta mi cuerpo, mi polla flácida’, confesé. Ella se quitó todo. Sus tetas caídas […]