Mi primera vez tocando un seno perfecto: nervios, deseo y la marca eterna

En la trastienda de mi tattoo shop, el corazón me latía como un tambor. Vanessa estaba allí, desnuda de cintura para arriba, sus pechos perfectos expuestos. Maniquí de lencería, lesbiana enamorada de Tatiana. Yo, novato, temblaba al aplicar el stencil. ‘Para ser buen tatuador, hay que tener nervios de acero’, me había dicho Jimmy. Ahora […]