Mi primera sumisión: el beso que rompió mi inocencia en el Santuario

En el jardín del Santuario, el sol tropical me abrasaba la piel desnuda. A cuatro patas, el césped rozaba mi polla erecta. Lévana caminaba a mi lado, serena, poderosa. Mi corazón latía desbocado. Nervios. Sudor en la espalda. ¿Qué coño hacía yo aquí? Desnudo. Obediente. Cada orden suya me humillaba y excitaba a partes iguales. […]